Economía

Morosidad récord en créditos: la alerta que llegó a Wall Street y preocupa al consumo

Los pagos atrasados de créditos al sector privado alcanzaron niveles récord y ya son materia de análisis en el exterior. Qué anticipan los analistas para el crédito y el consumo en la Argentina.

Publicado el 12 de agosto de 2026, 09:10 hs

La morosidad en créditos de consumo se multiplicó casi cinco veces

La morosidad en los créditos bancarios al sector privado en la Argentina alcanzó niveles récord que ya despertaron la atención de analistas en Wall Street. Según datos del Banco Central, los pagos atrasados superan ampliamente los registros de los últimos años, un fenómeno que no pasa desapercibido en los mercados internacionales por su potencial impacto en el consumo y el crecimiento económico.

En criollo, cuando la gente empieza a atrasarse con las cuotas de tarjetas, préstamos personales y créditos prendarios, el sistema financiero se pone nervioso. Y ese nerviosismo ya cruzó el océano: informes de bancos de inversión internacionales mencionan el dato como uno de los riesgos locales a monitorear en el corto plazo.

Por qué se disparó la morosidad

El combo de inflación alta, salarios que no terminan de recuperar poder adquisitivo y un contexto de tasas de interés todavía elevadas para el crédito al consumo explican gran parte del fenómeno. Las familias argentinas vienen haciendo malabares hace meses: primero postergaron consumos no esenciales, después refinanciaron deudas y ahora, en muchos casos, simplemente no llegan a pagar.

Un informe reciente de una consultora local muestra que el porcentaje de deudores en situación de mora en tarjetas de crédito trepó casi 4 puntos porcentuales en los últimos 12 meses. En préstamos personales el salto es aún mayor. Y aunque el BCRA no publica el número exacto de “morosidad grave” (más de 90 días), fuentes del mercado estiman que ya se acerca a los picos de la crisis de 2019-2020.

La mirada desde Wall Street

Para los analistas internacionales, este dato no es solo un número local. Representa un freno potencial al tan ansiado rebote del consumo interno, que representa más del 60% del PBI argentino. Si la morosidad sigue subiendo, los bancos van a ser más restrictivos a la hora de prestar. Eso significa menos crédito disponible, tasas más altas para compensar el riesgo y, en última instancia, menos plata en el bolsillo de la gente para gastar.

“La dinámica del crédito al consumo es clave para entender si la recuperación va a ser en V o más bien en L”, señaló un reporte de un banco global que circuló esta semana. El mensaje es claro: sin crédito, el consumo no despega. Y sin consumo, el crecimiento económico se queda sin nafta.

Qué anticipan para los próximos meses

Los pronósticos no son optimistas en el corto plazo. La mayoría de las consultoras esperan que la morosidad siga elevada al menos hasta fin de año, aunque algunos ven una estabilización si la inflación sigue bajando y los salarios logran recuperar terreno.

En el sector bancario ya se habla de “selección más fina” de clientes: aquellos con buen historial crediticio y capacidad de pago demostrable seguirán accediendo a préstamos, pero el resto va a encontrar el crédito más caro o directamente inaccesible. Eso puede agravar la brecha entre quienes pueden y quienes no.

Desde el BCRA, por ahora, descartan medidas drásticas de alivio. La prioridad sigue siendo la estabilidad macro y la baja de la inflación. Pero en despachos de entidades financieras ya se preparan para un escenario de mayor provisiones por incobrables, lo que impacta en la rentabilidad de los bancos.

El impacto en el consumo cotidiano

Para el argentino de a pie esto se traduce en menos posibilidades de financiar compras grandes (electrodomésticos, autos, viajes) y más presión sobre el presupuesto mensual. El consumo masivo ya muestra signos de estancamiento: supermercados y shoppings vienen reportando caídas reales en ventas durante los últimos trimestres.

Algunos sectores, como el de autos 0 km, ya sienten el impacto: las financieras de las terminales están siendo más exigentes y las ventas cayeron a pesar de los planes de lanzamiento.

¿Hay salida a la vista?

Los analistas coinciden en que la clave pasa por tres variables: seguir bajando la inflación, recuperar el poder adquisitivo de los salarios y lograr una estabilización cambiaria que devuelva previsibilidad. Mientras tanto, la recomendación desde los bancos es clara: evitar refinanciar con tasas abusivas y priorizar el pago de deudas más caras.

La realidad es más dura de lo que muchos esperaban. La morosidad récord no es solo un problema de los bancos: es el termómetro de una economía que todavía no termina de encontrar el equilibrio. Wall Street ya lo notó. Ahora falta ver cómo reacciona el mercado local y, sobre todo, cómo lo viven las familias argentinas en sus presupuestos mensuales.

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