Cifras optimistas, difíciles de cumplir: el Presupuesto 2027 y sus metas irreales
El proyecto de Presupuesto 2027 mantiene el superávit fiscal como dogma central, pero lo logra con un ajuste que recorta fuertemente universidades, ciencia y pensiones por discapacidad mientras proyecta un crecimiento económico que choca con el cierre masivo de empresas y el aumento del empleo informal.
El proyecto de Presupuesto 2027 que el Gobierno envió al Congreso consolida el objetivo de superávit fiscal como eje indiscutible. Sin embargo, para alcanzarlo se profundiza un ajuste permanente que ya muestra señales de agotamiento en varios sectores clave de la sociedad argentina.
Las universidades nacionales enfrentan un nuevo ahogo presupuestario. Las partidas destinadas a funcionamiento y salarios docentes continúan por debajo de la inflación proyectada, lo que en los hechos implica una reducción real del financiamiento. Lo mismo ocurre con el sistema científico-tecnológico: el recorte en organismos como el Conicet y otras instituciones de investigación es significativo y pone en riesgo proyectos de largo plazo que venían recuperándose lentamente.
Otro punto crítico son las pensiones por discapacidad. El ajuste en las partidas sociales no solo mantiene el congelamiento de prestaciones sino que reduce el universo de beneficiarios a través de revisiones administrativas más estrictas. En un contexto de aumento de la pobreza y la precariedad laboral, esta decisión afecta directamente a uno de los sectores más vulnerables.
En paralelo, el documento oficial insiste en metas de crecimiento económico que parecen cada vez más alejadas de la realidad. Mientras las proyecciones hablan de una recuperación sostenida del PBI, la economía real muestra un panorama distinto: cierre masivo de pymes, caída de la actividad industrial y un salto preocupante del empleo informal. Estos datos no aparecen con el mismo énfasis en las tablas del Ministerio de Economía.
El dogma del superávit se mantiene incluso a costa de postergar inversiones en infraestructura y políticas activas de empleo. La lógica parece ser que cualquier desviación del equilibrio fiscal primario es inaceptable, aunque eso implique sacrificar capacidades estatales estratégicas como la ciencia y la educación superior.
Economistas de distintas corrientes coinciden en que las cifras de crecimiento y recaudación que sostiene el proyecto lucen optimistas en exceso. Cumplirlas requeriría un escenario internacional favorable y una reactivación interna que, hasta ahora, no se observa con claridad. Mientras tanto, el ajuste se siente de manera desigual: recae con más fuerza sobre los sectores que menos pueden resistirlo.
El debate en el Congreso promete ser tenso. Los números del Presupuesto 2027 no son solo una cuestión contable; definen hacia dónde se orienta el país en los próximos años y qué tipo de sociedad se está construyendo. Por ahora, el documento prioriza el equilibrio fiscal por sobre casi cualquier otra variable, incluso cuando esa elección implique profundizar problemas estructurales que luego serán más caros de resolver.