Economía

Mercados emergentes recuperan flujos en julio impulsados por bonos

Los capitales internacionales volvieron a apostar por la deuda emergente en julio, revirtiendo dos meses de salidas. Aunque las acciones siguieron perdiendo atractivo, el balance general fue positivo. Sin embargo, persisten riesgos en el horizonte.

Publicado el 13 de agosto de 2026, 09:10 hs

Indicadores de mercados regionales

Los mercados emergentes volvieron a recibir capitales internacionales en julio después de dos meses consecutivos de fuertes salidas. Según los datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), los flujos netos hacia la deuda de estos países se recuperaron con fuerza, mientras que las salidas de las bolsas fueron menores a las registradas en mayo y junio.

En criollo: los inversores globales redoblaron la apuesta por los bonos emergentes, atraídos probablemente por los rendimientos que todavía ofrecen en un contexto de tasas altas en los países desarrollados. La deuda soberana y corporativa de economías emergentes recibió unos 15.000 millones de dólares netos en julio, un cambio de tendencia claro respecto a los retiros de los meses anteriores.

Las acciones de mercados emergentes, en cambio, siguieron sufriendo salidas, aunque de menor magnitud. Esto habla de una preferencia clara por la renta fija por sobre la variable en este momento del ciclo.

El dato es relevante para la Argentina porque, en un contexto de necesidad de financiamiento externo y normalización de la curva de yields local, cualquier retorno de appetite por bonos soberanos emergentes puede ayudar a mejorar las condiciones de acceso al crédito. Aunque todavía estamos lejos de volver a los mercados voluntarios de forma sostenida, este tipo de flujos regionales suele tener un efecto contagio positivo.

Ahora bien, no todo es color de rosa. Los analistas advierten que hay nubarrones en el horizonte. La incertidumbre sobre el rumbo de la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, combinada con tensiones geopolíticas y la debilidad de algunas economías clave como China, podrían complicar el acceso a los mercados de deuda en los próximos meses.

Además, varios países emergentes enfrentan calendarios de vencimientos de deuda elevados en la segunda mitad del año, lo que aumenta la presión sobre los spreads. En el caso argentino, cualquier turbulencia externa se amplifica por los desafíos fiscales y la dependencia de un acuerdo con el FMI que sigue en stand-by.

La realidad es más aburrida: los flujos de julio muestran que los inversores siguen buscando carry en un mundo de tasas todavía restrictivas, pero no necesariamente confían en un rally sostenido de las economías emergentes. Es una apuesta táctica más que estructural.

Para los inversores locales, esto refuerza la idea de que el contexto externo sigue siendo volátil. Aunque los bonos en dólares locales (como los GDs o los AL) mostraron cierta recuperación, cualquier cambio en el apetito global puede revertir rápidamente las ganancias. La sostenibilidad de la deuda argentina sigue dependiendo más de las variables domésticas —fiscal, reservas, inflación— que de estos flujos temporales.

En resumen, julio trajo un respiro para los mercados emergentes, especialmente en el segmento de bonos. Pero los riesgos siguen latentes y el camino hacia una recuperación más sólida parece todavía largo y con varios obstáculos por delante.

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