Economía

Empresarios, desilusionados con Sturzenegger: el giro en la reforma laboral genera malestar

El sector privado expresó su frustración con el ministro de Desregulación por la marcha atrás en aspectos clave de la reforma laboral. Falta de diálogo y contradicciones en las medidas del Gobierno de Milei.

Publicado el 9 de agosto de 2026, 17:15 hs

Qué cambia la reforma laboral sobre la indemnización por despido

El malestar en el mundo empresario con Federico Sturzenegger ya es abierto. Lo que empezó como expectativa por una reforma laboral moderna y desreguladora terminó en desilusión y críticas por el giro que dio el Gobierno en las últimas semanas.

Fuentes del sector privado consultadas por El Insignia coinciden en que el ministro de Desregulación y Transformación del Estado mostró poca disposición al diálogo y terminó reculando en puntos que habían sido presentados como centrales. “Esperábamos una verdadera simplificación y nos encontramos con medias tintas y contradicciones”, resumió un directivo de una cámara industrial que prefirió el anonimato.

El principal punto de fricción es la reforma laboral que se negocia en el Congreso. Si bien el proyecto inicial incluía cambios profundos en materia de indemnizaciones, período de prueba y jornada laboral, varios de esos ítems fueron diluidos o directamente retirados ante la presión de sectores sindicales y de algunos bloques opositores. Desde el Gobierno argumentan que se trata de “ajustes tácticos” para lograr la aprobación de la ley bases, pero en el sector privado lo leen como una señal de debilidad.

“Sturzenegger vendió una cosa y estamos viendo otra. Hay un problema de consistencia”, señaló un empresario del sector servicios que participó de reuniones en el Ministerio. La queja se repite en distintos ámbitos: falta de consulta previa, anuncios que luego no se concretan y un estilo que prioriza la velocidad sobre el consenso con quien, supuestamente, es el principal aliado del Gobierno: el sector productivo.

Uno de los puntos más cuestionados es el retroceso en la propuesta de eliminar o limitar las indemnizaciones por despido. El texto que circuló en las últimas versiones mantiene una indemnización elevada y solo introduce un fondo de cese laboral optativo que, según los empresarios, resulta insuficiente y complicado de implementar. “Es como si hubiéramos vuelto al punto de partida”, se quejó un dirigente de la UIA.

Además, la intención inicial de extender el período de prueba a seis meses quedó reducida a tres, y la flexibilización de la jornada laboral también fue recortada. En paralelo, el DNU de desregulación que había generado expectativa perdió fuerza tras las observaciones de la Justicia y las críticas de la CGT.

Desde el oficialismo responden que la reforma laboral “va a llegar” y que Sturzenegger sigue siendo uno de los funcionarios con mayor margen de acción. Sin embargo, en el mundo de los negocios el entusiasmo inicial se convirtió en cautela. “No queremos más anuncios grandilocuentes. Queremos medidas que se sostengan en el tiempo y que realmente nos permitan contratar gente sin miedo”, dijo un PyME del rubro tecnología que intentó sumar personal en los últimos meses.

El contexto económico no ayuda: la recesión sigue golpeando, los costos laborales son uno de los principales reclamos y la falta de claridad en las reglas de juego genera parálisis inversora. Según datos de la consultora Orlando Ferreres, la intención de contratación cayó 18% en el segundo trimestre de 2026 respecto al primero.

Sturzenegger, hasta ahora, no salió a responder públicamente las críticas. En su entorno aseguran que el foco está puesto en avanzar con lo posible y que “no se puede hacer todo de una”. Pero esa explicación ya no convence a un sector que esperaba que el “mileísmo” trajera un cambio estructural rápido en las relaciones laborales.

El malestar no es solo con Sturzenegger. También alcanza a otros miembros del equipo económico. La sensación general es que el Gobierno, ante la necesidad de sumar votos para la ley ómnibus, terminó cediendo demasiado terreno en un tema que había marcado como prioritario.

“Si esto sigue así, vamos a terminar con una reforma light que no cambia nada de fondo”, advirtió un referente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos. Y agregó: “El tiempo corre y la paciencia de los empresarios también tiene un límite”.

Por ahora, el diálogo entre el sector privado y el ministro se mantiene, aunque en tono más bajo y con menos expectativas. La pregunta que circula en los grupos de WhatsApp de cámaras empresarias es si este giro es una estrategia de supervivencia política o si realmente se diluyó la convicción original de desregular el mercado de trabajo.

En un país donde generar empleo formal sigue siendo una hazaña, los empresarios esperan que el Gobierno retome el rumbo prometido. Por ahora, la desilusión gana terreno.

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