Tecnología

Argentina en medio de la guerra entre EE.UU. y China por el 5G

Una cooperativa neuquina recibió presiones de la embajada de EE.UU. para que no use tecnología china en su red 5G. La carta enviada por la entidad revela cómo el conflicto geopolítico entre Washington y Pekín impacta directamente en la conectividad de pueblos argentinos.

Publicado el 9 de agosto de 2026, 12:35 hs

La guerra tecnológica y geopolítica entre Estados Unidos y China por el dominio del 5G llegó a Neuquén. Esta semana se conoció que la Cooperativa de Servicios Públicos de Plaza Huincul envió una carta formal a la embajada estadounidense respondiendo a presiones para que descarte equipamiento de origen chino en su despliegue de redes de quinta generación.

Según el documento al que accedió Ámbito, la entidad neuquina defiende su derecho a elegir proveedores basados en criterios técnicos, económicos y de soberanía, en un contexto donde las restricciones de EE.UU. a Huawei y ZTE se han convertido en un factor decisivo para muchos países.

La carta, fechada en los últimos días, marca un punto de inflexión. No es la primera vez que Argentina se ve atrapada en esta pulseada global, pero sí es una de las primeras instancias en que una cooperativa local pone por escrito su posición frente a la embajada norteamericana.

¿Por qué importa el 5G en este conflicto?

El 5G no es solo velocidad de internet. Es la infraestructura que habilitará vehículos autónomos, telemedicina en zonas rurales, agricultura de precisión y la llamada “Internet de las Cosas”. Quien controle los estándares y el equipamiento controlará gran parte de la economía digital de las próximas décadas. Estados Unidos acusa a Huawei de posibles puertas traseras para espionaje; China lo niega y denuncia proteccionismo comercial.

En Argentina, donde la penetración de fibra óptica y 5G aún es baja en el interior, las cooperativas eléctricas y de telecomunicaciones son clave. Muchas ya tienen equipamiento Huawei instalado en 4G y ven costos prohibitivos en reemplazarlo por alternativas europeas o americanas, que suelen ser más caras.

La carta de la cooperativa neuquina es clara: “La elección de tecnología debe responder a criterios de eficiencia, costo y disponibilidad local, sin injerencias externas que comprometan la soberanía tecnológica”. Fuentes del sector consultadas indican que esta postura se repite en varias cooperativas del interior, aunque pocas se animan a expresarlo públicamente por temor a represalias en el financiamiento o en relaciones bilaterales.

El contexto argentino

El gobierno nacional viene manteniendo una posición ambigua. Por un lado, busca mantener buenas relaciones con Washington; por el otro, no quiere encarecer la conectividad en regiones donde el costo ya es alto. En 2026, con el despliegue 5G avanzando lentamente, las decisiones que se tomen ahora definirán quiénes tendrán mejor acceso a internet de alta velocidad en los próximos diez años.

Desde el lado de las telcos grandes, Movistar, Claro y Personal ya han ido optando por proveedores occidentales en sus núcleos 5G para evitar complicaciones regulatorias, pero en el segmento cooperativo y de pymes la ecuación económica es distinta. Un informe reciente de la CNC señala que reemplazar equipamiento chino en todo el país podría costar más de 800 millones de dólares, cifra difícil de absorber sin subsidios o financiamiento externo.

Qué puede pasar de acá en adelante

La respuesta de la embajada estadounidense a la carta de Plaza Huincul todavía no se hizo pública. Sin embargo, diplomáticos consultados advierten que Washington está dispuesto a aumentar la presión, incluyendo posibles restricciones en el acceso a tecnología estadounidense o condicionamientos en ayuda económica.

Para el usuario argentino común, esto se traduce en una pregunta concreta: ¿vamos a tener 5G barato y rápido o vamos a pagar más por una red “políticamente correcta”? La realidad es que la geopolítica ya está incidiendo en el precio de la conectividad en el interior del país.

Mientras tanto, China sigue ofreciendo condiciones de financiamiento atractivas a través del Banco de Desarrollo de China y sigue siendo el proveedor más económico para muchas localidades. El dilema no es solo técnico: es estratégico.

La carta de la cooperativa neuquina puede ser solo el comienzo de un debate que, tarde o temprano, el gobierno nacional deberá abordar de manera más clara. En un mundo cada vez más bipolar en materia tecnológica, la neutralidad se vuelve cada vez más difícil de sostener.

← Volver al blog