Wall Street en alerta: temen que la ola de mega OPAs de IA desate una fuerte corrección
La posible salida a bolsa de SpaceX y otras empresas de inteligencia artificial genera preocupación en Wall Street. Analistas advierten que un exceso de OPAs suele preceder a fases de euforia inversora y posteriores caídas en los mercados.
La noticia de que SpaceX dio los primeros pasos concretos para una posible salida a bolsa generó más nerviosismo que entusiasmo en los grandes despachos de Wall Street. No es solo SpaceX. El rumor de una avalancha de mega OPAs de empresas de inteligencia artificial está prendiendo todas las alarmas de corrección.
Según varias investigaciones históricas, los períodos con un volumen alto de ofertas públicas de acciones suelen coincidir con los momentos de mayor euforia inversora y, posteriormente, con las peores rentabilidades a mediano plazo. En criollo: cuando todos quieren entrar al mismo tiempo, suele ser señal de que la fiesta está por terminar.
¿Qué está pasando exactamente?
El boom de la IA generó un flujo de capital privado inédito. Fondos de venture capital, family offices y hasta empresas tradicionales volcaron miles de millones en startups que prometen revolucionar todo con modelos de lenguaje, computación cuántica o robótica. Muchas de esas empresas ya están maduras, con valuaciones que superan los mil millones de dólares. Y ahora, con tasas de interés más bajas y mercados eufóricos, sus dueños y sus inversores quieren cobrar.
SpaceX sería solo la punta del iceberg. Si Elon Musk finalmente cotiza la empresa que construyó los cohetes reutilizables y el sistema Starlink, abriría la puerta para que decenas de compañías de IA sigan el mismo camino. El problema, según los analistas, es que el mercado no tiene la liquidez suficiente para absorber semejante volumen de nuevas acciones sin que se produzca una redistribución importante de capital.
Lo que dice la historia
No es la primera vez que vemos este fenómeno. Estudios de bancos de inversión y papers académicos muestran una correlación bastante clara: cuando el número de OPAs supera cierto umbral, los retornos promedio de los índices en los 12 a 36 meses siguientes tienden a ser negativos o muy por debajo de la media histórica.
El mecanismo es sencillo. Cuando hay muchas empresas saliendo a cotizar, los inversores institucionales y minoristas destinan parte de su portafolio a comprar esas nuevas acciones. Ese dinero sale de algún lado: o se venden acciones de empresas ya cotizadas, o se reduce la exposición a otros activos. En ambos casos, se genera presión vendedora sobre lo que ya existe en el mercado.
Además, las OPAs más grandes suelen venir en las etapas finales de un ciclo alcista, cuando la valoración de las compañías se hace más por narrativas que por fundamentals. Suena familiar, ¿no?
El caso particular de la IA
Lo que hace diferente esta ola es que muchas de estas empresas de IA todavía no son rentables. Queman efectivo a gran velocidad mientras compiten por talento, computación y datos. Su valoración actual depende casi exclusivamente de la promesa futura de que alguna de ellas termine dominando el mercado como lo hizo Google en su momento.
Si varias de estas mega empresas salen a cotizar al mismo tiempo, el riesgo de decepción es alto. Un par de reportes trimestrales decepcionantes podrían hacer estallar la burbuja de expectativas y arrastrar al resto del sector tecnológico.
¿Qué puede pasar en la práctica?
Los analistas más cautos hablan de tres escenarios posibles:
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Absorción ordenada: El mercado digiere las nuevas emisiones sin grandes sobresaltos, las tasas siguen bajando y el crecimiento de la IA justifica las valuaciones. Es el escenario soñado por los que ya tienen acciones pre-IPO.
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Rotación sectorial: El dinero migra de las big tech ya establecidas (Nvidia, Microsoft, Google) hacia las nuevas promesas. Esto generaría caídas selectivas pero no necesariamente una corrección generalizada.
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Corrección general: El exceso de oferta de acciones combinado con cualquier dato macro negativo (inflación que no baja, recesión en Europa, tensiones geopolíticas) genera una venta masiva. En este caso, el daño no se limita a las empresas de IA.
La mayoría de los grandes gestores con los que hablaron fuentes del sector se inclinan hoy por el escenario 2 con riesgo creciente de que se convierta en 3 si las valuaciones siguen expandiéndose.
Qué significa esto para el inversor común
Si sos un inversor minorista con exposición al sector tecnológico, quizá sea momento de revisar cuánto de tu portafolio depende de la narrativa de la IA. No se trata de salir corriendo a vender todo, pero sí de preguntarse si las valuaciones actuales dejan margen de seguridad suficiente ante un escenario de corrección.
La historia muestra que las burbujas tecnológicas no terminan el mismo día que alcanzan su máximo. Suelen dar algunas señales previas. Una de ellas, sistemáticamente ignorada, es precisamente el exceso de OPAs de las empresas más calientes del momento.
SpaceX sería solo el comienzo. Habrá que ver si Wall Street logra absorber lo que viene o si, como ha pasado otras veces, la codicia termina generando una resaca más grande de lo esperado.