Economía

Vaca Muerta impulsó un superávit energético récord de u$s1.543 millones en mayo

El sector energético argentino logró un superávit de u$s1.543 millones en mayo, el más alto de la historia, según datos del Ministerio de Economía. Vaca Muerta fue el principal motor detrás de este récord que posiciona al sector como clave para la economía.

Publicado el 28 de junio de 2026, 21:30 hs

Plataforma de extracción de petróleo y gas en Vaca Muerta con atardecer en Neuquén

El Ministerio de Economía anunció que la balanza energética argentina alcanzó en mayo un superávit récord de u$s1.543 millones, el número más alto desde que se tienen registros. Este resultado marca un punto de inflexión importante para un sector que, durante años, fue un lastre para las reservas del Banco Central.

El dato no es casualidad: el impulso vino principalmente de Vaca Muerta, la formación neuquina que sigue aumentando su producción de petróleo y gas a un ritmo sostenido. Las exportaciones de gas licuado (GNL) y de crudo, junto con la caída de las importaciones de energía, explican gran parte del salto.

Cómo se llegó a este número

Según los datos oficiales, las exportaciones energéticas crecieron un 45% interanual, mientras que las importaciones se redujeron casi un 30% en el mismo período. Esto generó un saldo positivo que no se veía desde la década de los 90, antes de la crisis que llevó al país a importar gas y electricidad a precios altísimos.

El petróleo y el gas de Vaca Muerta representaron más del 70% del superávit. Las obras de infraestructura que permitieron mayor evacuación de la producción —como el gasoducto Néstor Kirchner— están empezando a mostrar resultados concretos. Además, la estabilización macroeconómica redujo la demanda interna de energía importada, lo que ayudó a mejorar el saldo.

¿Qué significa esto para la economía?

Un superávit energético de esta magnitud tiene varios impactos directos. En primer lugar, aporta dólares frescos al Banco Central, algo crítico en un contexto donde la acumulación de reservas sigue siendo una prioridad. En segundo lugar, posiciona al sector energético como uno de los pocos motores de crecimiento genuino que tiene la economía argentina en 2025.

Desde el punto de vista fiscal, también es una buena noticia: más producción y exportación implican mayores ingresos por regalías e impuestos para las provincias productoras, principalmente Neuquén, Río Negro y Mendoza.

Sin embargo, los especialistas advierten que no hay que caer en triunfalismos prematuros. El récord de mayo es un mes puntual y, aunque la tendencia es positiva, la balanza energética acumulada en lo que va del año todavía muestra números más modestos. Además, la volatilidad del precio internacional del petróleo y el gas sigue siendo un factor de riesgo importante.

El rol de Vaca Muerta y los próximos desafíos

Vaca Muerta ya produce más de 400.000 barriles de petróleo por día y sigue creciendo. Las empresas operadoras estiman que, con las inversiones comprometidas, la producción de shale oil podría duplicarse en los próximos tres años. El desafío ahora pasa por la infraestructura: se necesitan más oleoductos, más capacidad de licuefacción para exportar GNL y, sobre todo, estabilidad regulatoria que convenza a los inversores de largo plazo.

El gobierno actual ha puesto al sector energético como uno de los ejes de su plan económico. La idea es pasar de ser un importador neto de energía a un exportador relevante en la región. Si se mantiene el ritmo actual, Argentina podría convertirse en los próximos años en un proveedor relevante de gas para Brasil y Chile, y eventualmente de GNL al mercado asiático y europeo.

En criollo

La realidad es que, después de décadas de subsidios, importaciones caras y cortes de suministro, el sector energético empezó a dar vuelta la historia. No es magia ni un boom repentino: es el resultado de años de inversión en Vaca Muerta que hoy comienzan a madurar. Pero como siempre en Argentina, la sostenibilidad de este superávit dependerá de que no volvamos a cambiar las reglas de juego cada dos años.

El récord de mayo es una muy buena noticia. Muestra que, cuando las condiciones macro se estabilizan y se deja trabajar a las industrias que pueden generar divisas, los resultados aparecen. Ahora falta ver si este impulso se mantiene durante todo el año y si se traduce en mejoras concretas para el conjunto de la economía.

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