Economía

Turismo emisivo: los viajes al exterior cayeron fuerte en junio, la peor baja desde la pandemia

Los argentinos viajaron un 25% menos al exterior en junio 2026 respecto al mismo mes del año anterior. Mientras tanto, creció el ingreso de turistas extranjeros en el primer semestre.

Publicado el 27 de julio de 2026, 17:40 hs

Turistas con valijas en el aeropuerto de Ezeiza, fila de check-in con poca gente

Los datos del primer semestre de 2026 muestran una tendencia clara y contradictoria: mientras Argentina recibe más visitantes del exterior, los argentinos salen cada vez menos del país.

Según cifras oficiales publicadas este lunes 27 de julio, los viajes al exterior registraron en junio su mayor caída anual desde la pandemia. La baja fue del 25% respecto a junio de 2025, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).

Este retroceso marca el punto más bajo del turismo emisivo desde los meses más duros de las restricciones sanitarias en 2020-2021. En el acumulado enero-junio, la cantidad de argentinos que viajaron al exterior cayó un 18% interanual.

¿Por qué se viaja menos afuera?

Los motivos que explican esta caída no son un misterio. La combinación de dólar alto, inflación acumulada y salarios que no terminan de recuperar poder adquisitivo hizo que el viaje al exterior volviera a ser, para gran parte de la clase media, un lujo postergable.

Un pasaje a Madrid o Miami que hace dos años podía conseguirse en cuotas accesibles hoy requiere un esfuerzo económico mucho mayor. A eso se suma la percepción de inestabilidad cambiaria, que lleva a muchos a priorizar ahorro en dólares antes que gastarlos en vacaciones.

“La gente está eligiendo destinos más cercanos o directamente quedarse en el país”, explica un operador turístico consultado. Las playas de Brasil, que antes eran la gran competencia, también sintieron la baja, aunque menos que Europa o Estados Unidos.

Crece el turismo receptivo

En sentido contrario, el ingreso de turistas extranjeros mostró números positivos. En el primer semestre del año llegaron un 12% más de visitantes que en el mismo período de 2025. Principalmente brasileños, chilenos y algunos europeos que aprovechan el tipo de cambio favorable.

Buenos Aires, Barilosa, Mendoza y el litoral fueron los destinos más elegidos. El impacto en la economía local es visible: hoteleros y gastronómicos del interior reportan ocupaciones superiores al 70% en fines de semana largos.

Este contraste no es nuevo. Ya en 2024 se había observado una “recomposición” del turismo interno y receptivo a costa del emisivo. Lo que cambió en 2026 es la magnitud de la caída de los viajes al exterior.

El efecto en la balanza de pagos

Desde el punto de vista macroeconómico, la fuerte reducción del turismo emisivo es una buena noticia para las reservas del Banco Central. Cada argentino que deja de viajar afuera deja de “exportar” dólares en forma de gasto en el exterior.

En el primer semestre, el déficit turístico (la diferencia entre lo que gastan los argentinos afuera y lo que gastan los extranjeros acá) se redujo casi un 40% respecto a 2025. Eso alivia la presión sobre las reservas y ayuda a estabilizar el tipo de cambio.

Sin embargo, para la industria turística argentina el panorama es más complejo. Las agencias de viajes especializadas en outbound (viajes al exterior) vienen sufriendo caídas de facturación de dos dígitos. Varias ya achicaron personal o cerraron sucursales.

¿Qué se espera para la segunda mitad del año?

Los operadores consultados coinciden en que la tendencia a la baja del turismo emisivo se mantendrá al menos hasta fin de año, salvo que haya una mejora sustancial en el poder adquisitivo o una fuerte depreciación del dólar oficial.

Mientras tanto, el gobierno apuesta al crecimiento del turismo receptivo como uno de los motores de generación de divisas. La reciente eliminación de la percepción del 30% sobre compras con tarjeta en el exterior (el famoso “dólar tarjeta”) también apunta a desincentivar aún más los viajes de argentinos afuera.

La realidad es más cruda de lo que muchos quieren admitir: para gran parte de la población, viajar al exterior volvió a ser un sueño postergado. Y todo indica que, por ahora, seguirá siéndolo.

En criollo: no es que los argentinos dejaron de tener ganas de conocer el mundo. Es que, simplemente, no les cierra la cuenta.

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