Economía

Terremoto en Colombia paraliza exportaciones de café y bloquea el puerto de Buenaventura

La tragedia sísmica interrumpió las operaciones en el principal puerto cafetero del país y cortó rutas clave. Esto genera volatilidad en los mercados globales y preocupa por el impacto en la oferta mundial de café.

Publicado el 12 de agosto de 2026, 11:35 hs

El terremoto que sacudió varias regiones de Colombia este miércoles 12 de agosto de 2026 no solo dejó daños materiales y humanos: también paralizó uno de los pilares de la economía colombiana. Las exportaciones de café, uno de los productos estrella del país, quedaron virtualmente detenidas por el bloqueo del puerto de Buenaventura y la interrupción de corredores viales clave.

Buenaventura, ubicado en el Pacífico, es el principal puerto de salida del café colombiano. Según datos de la Federación Nacional de Cafeteros, por allí sale más del 60 % del café que se exporta. Las réplicas y los daños en infraestructura obligaron a suspender las operaciones de carga y descarga, dejando miles de contenedores varados.

Los corredores viales que conectan las zonas cafeteras del interior con el puerto también sufrieron daños importantes. Deslizamientos y grietas en rutas como la que une Cali con Buenaventura complican el transporte de los sacos de café que ya estaban listos para embarcar. La normalización de estas vías puede demorar semanas, según estimaciones iniciales de las autoridades.

En los mercados internacionales la noticia se sintió de inmediato. Los contratos a futuro del café arábica subieron más de un 4 % en las primeras horas tras el sismo, reflejando la preocupación por una posible reducción en la oferta global. Colombia es el tercer productor mundial de café y cualquier disrupción significativa en su producción o logística suele generar volatilidad.

“Esto no es solo un problema local. Cuando Colombia para, el mundo del café lo nota”, explicó un analista de mercado consultado por Bloomberg. La preocupación se centra en que la cosecha principal está en plena etapa de recolección y transporte, por lo que los retrasos podrían afectar la calidad del grano si no se logra moverlo con rapidez.

Desde Argentina, el impacto se siente de manera indirecta. Nuestro país importa gran parte del café que se consume localmente desde Colombia y Brasil. Aunque no hay desabastecimiento inmediato, los importadores locales ya advierten posibles aumentos de precio en los próximos meses si la situación se prolonga. En los últimos años, el precio del café en polvo y en grano en supermercados porteños ha mostrado sensibilidad a estos vaivenes internacionales.

Las autoridades colombianas y la Federación de Cafeteros activaron protocolos de emergencia para evaluar daños y buscar rutas alternativas, principalmente a través del puerto de Cartagena en el Caribe, aunque esto implica mayores costos logísticos y tiempos más largos.

Por ahora, la prioridad sigue siendo la atención a las zonas afectadas y la reparación de infraestructura crítica. Mientras tanto, el mercado global del café se mantiene expectante. Una paralización prolongada podría abrir oportunidades para otros productores como Brasil, Vietnam o Etiopía, pero también genera incertidumbre sobre los precios que pagarán los consumidores finales en 2027.

En criollo: cuando se corta la ruta del café colombiano, no solo tiembla la tierra. Tiemblan también los precios en las tazas de medio mundo.

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