Economía

Terminó el Mundial 2026 y Milei apuesta a la construcción para disputar la final de 2027

Con la economía real estancada y la mirada puesta en la reelección, el Presidente impulsa medidas para reactivar el sector de la construcción, clave en el consumo y el empleo. Una apuesta que busca mostrar resultados antes de las urnas.

Publicado el 19 de julio de 2026, 10:10 hs

Javier Milei en un acto junto a obreros de la construcción con casco y maquinaria de fondo
Ámbito — Economía

El Mundial 2026 ya es historia. La pelota dejó de rodar, las pantallas se apagaron y la Argentina vuelve a mirar hacia adentro. En medio de una economía que sigue sin dar señales claras de despegue, Javier Milei empieza a jugar una final que considera decisiva: la reactivación del sector de la construcción como motor para llegar con mejores números a las elecciones de 2027.

Fuentes cercanas a la Casa Rosada confirman que el Presidente ve en la obra pública y privada un atajo para generar empleo visible, reactivar el consumo y mostrar que, más allá de los ajustes fiscales, hay un plan de crecimiento. La idea no es volver a la lógica de “plan platita” de otros gobiernos, sino apuntar a desregulaciones, incentivos impositivos y facilidades crediticias para que el sector privado tome la posta.

Por qué la construcción

El sector tiene varias ventajas políticas y económicas. Primero, es intensivo en mano de obra: cada peso invertido genera más puestos de trabajo directos e indirectos que en muchos otros rubros. Segundo, arrastra actividad en industrias como el cemento, el acero, la cerámica y los electrodomésticos. Tercero, sus efectos se ven relativamente rápido en las calles y en las encuestas de consumo.

Según datos del INDEC que analizamos en las últimas semanas, la construcción cayó casi un 18% interanual en los primeros meses del año. El empleo en el sector también se resintió. En un contexto donde la economía real sigue estancada y el consumo de los hogares no repunta, reactivar la obra aparece como una de las pocas palancas que el Gobierno puede accionar sin comprometer el superávit fiscal que tanto defiende.

Las medidas que se vienen

Aunque todavía no hay anuncios formales, trascendió que el Ministerio de Economía y el de Infraestructura estarían trabajando en un paquete que incluye:

  • Líneas de crédito hipotecario con tasas más competitivas atadas a la inflación o al dólar.
  • Reducción de trámites y permisos para agilizar la aprobación de proyectos privados.
  • Incentivos impositivos para desarrolladores que inicien obras antes de fin de año.
  • Posible relanzamiento de un plan de vivienda enfocado en sectores medios, pero con fuerte participación del sector privado.

“La construcción es uno de los sectores que más rápido puede mostrar resultados tangibles”, explicó un funcionario que pidió reserva. “No queremos volver a la obra pública descontrolada de otras épocas, pero sí necesitamos que las familias puedan volver a pensar en ampliar o comprar su casa”.

El riesgo de la apuesta

Sin embargo, no todo es color de rosa. Economistas consultados advierten que sin una estabilización macroeconómica más profunda, cualquier incentivo puede terminar siendo un fuego de artificio. Si la inflación no baja de forma consistente, si los salarios reales siguen recuperándose a paso lento y si las tasas de interés se mantienen elevadas, la demanda de viviendas y obras puede seguir dormida.

Además, el propio Milei sabe que el sector tiene memoria: después de los boom de los últimos gobiernos, vinieron los parates abruptos. Los desarrolladores piden reglas de juego claras y previsibilidad a mediano plazo, algo que en la Argentina de las últimas décadas ha sido escaso.

La cuenta regresiva hacia 2027

El Presidente encara este tramo de su mandato con la reelección como horizonte. La economía es, por amplio margen, el principal problema que leen las encuestas. En ese tablero, mostrar que “se construye” vuelve a ser una variable política relevante.

No es casualidad que en las últimas semanas haya habido mayor presencia de funcionarios en actos relacionados con el sector: inauguraciones de obras terminadas durante la gestión anterior (re etiquetadas, claro), reuniones con la Cámara Argentina de la Construcción y señales de distensión con gremios como la UOCRA.

La final del Mundial 2026 terminó. Ahora empieza otra, mucho más larga y complicada: la de mostrar que la economía puede crecer sin volver a las viejas recetas. La construcción, por ahora, parece ser el jugador que Milei quiere poner de titular para intentar llegar al 2027 con mejor imagen.

La pregunta que queda abierta es si esta apuesta será suficiente para cambiar el humor social o si, como ha ocurrido otras veces, se quedará en un rebote efímero sin modificar las tendencias estructurales de la economía argentina.

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