Economía

Tarjetas de crédito: primera mejora tras cinco meses de caída

En junio las tarjetas de crédito revirtieron la tendencia y mostraron crecimiento por primera vez en medio año. Promociones bancarias y mayor acceso al financiamiento explican el repunte.

Publicado el 5 de julio de 2026, 17:20 hs

Persona pagando con tarjeta de crédito en un comercio en Buenos Aires
Ámbito — Economía

Las tarjetas de crédito registraron en junio su primer crecimiento después de cinco meses consecutivos de caída, según datos del Banco Central y las principales entidades financieras.

Este repunte marca un punto de inflexión en un año complicado para el consumo con tarjeta. La combinación de promociones agresivas por parte de los bancos, cuotas sin interés extendidas y un leve repunte en el poder adquisitivo de algunos sectores explican el cambio de tendencia.

¿Qué pasó exactamente?

En criollo: después de caer fuerte entre enero y mayo, en junio el volumen operado con plásticos volvió a subir. Si bien los números son preliminares, varias fuentes del sector bancario coinciden en que el uso de tarjetas de crédito creció entre 4% y 7% respecto a mayo, medido en términos reales.

El dato es relevante porque las tarjetas habían sido uno de los termómetros más claros de la contracción del consumo durante el primer semestre. Ahora parecen estar encontrando un piso.

Las razones del rebote

Los bancos volvieron a apostar fuerte a las promociones. Cuotas sin interés en supermercados, descuentos en combustibles, reintegros por compras online y planes de hasta 12 y 18 cuotas sin recargo fueron las principales herramientas que usaron para reactivar el uso del plástico.

“Cuando el banco te da cuotas sin interés, en la práctica estás financiando parte de la compra con plata que hoy vale más que mañana”, explica un analista de consumo masivo. En un contexto de inflación que, aunque bajó, sigue siendo alta, ese incentivo resulta atractivo.

Además, en los últimos meses se amplió el acceso al financiamiento para sectores de ingresos medios y medios-bajos que habían quedado afuera durante los primeros meses del año. Esto también ayudó a mover la aguja.

No es un boom, es una estabilización

Hay que ponerle matices. Este crecimiento no significa que la gente esté gastando como en 2023. Los niveles siguen estando por debajo de los registrados hace un año, pero al menos dejaron de caer mes a mes.

Los rubros que más traccionaron fueron indumentaria, electrónica y algunos servicios (especialmente viajes y turismo, aprovechando las cuotas sin interés para pagar pasajes y paquetes).

En cambio, el consumo en supermercados y productos de primera necesidad sigue mostrando mayor cautela. Ahí la tarjeta de débito y el efectivo siguen siendo los reyes.

¿Qué puede pasar de acá en adelante?

Los bancos ya anticipan que van a seguir empujando las promociones durante el segundo semestre. La competencia por captar clientes y volumen es feroz, sobre todo ahora que varios jugadores fintech también ofrecen tarjetas con beneficios agresivos.

Sin embargo, el verdadero desafío es si este repunte se sostiene en el tiempo o si se trata de un rebote temporario por las liquidaciones de mitad de año y las promociones puntuales.

Desde el lado del usuario, el consejo más sano es el de siempre: usar las cuotas sin interés cuando realmente suma (es decir, cuando el precio no está inflado para compensar el beneficio) y no endeudarse más allá de lo que se puede pagar cómodamente.

La tarjeta de crédito es una herramienta poderosa, pero sigue siendo deuda. Y en economía, como en nutrición, no hay atajos mágicos: la sostenibilidad importa más que el descuento del momento.

En resumen: las tarjetas de crédito dejaron de caer. Es una buena noticia para el consumo, pero todavía es temprano para hablar de una recuperación plena. El segundo semestre dirá si este fue el comienzo de una tendencia o solo un respiro.

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