Economía

Superávit comercial récord de u$s 3.504 millones en mayo: qué pasó con exportaciones e importaciones

El saldo comercial argentino alcanzó un nuevo máximo impulsado por un fuerte salto en las exportaciones y una caída profunda de las importaciones, que tocaron su segundo valor más bajo desde diciembre de 2024. La crisis industrial explica gran parte de la contracción en las compras externas.

Publicado el 28 de junio de 2026, 13:50 hs

Gráfico de balanza comercial argentina con barras de exportaciones e importaciones en mayo

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que en mayo la Argentina registró un superávit comercial récord de u$s 3.504 millones, el más alto para ese mes desde que se tienen registros consistentes.

Este resultado se explica por dos movimientos simultáneos: un salto en las exportaciones y una caída abrupta de las importaciones. Las ventas al exterior crecieron 23,8% interanual, mientras que las compras desde el resto del mundo se derrumbaron 25,5%.

Exportaciones que empujan

Las exportaciones alcanzaron los u$s 8.057 millones. El principal motor fue el complejo sojero, que se benefició de una mayor liquidación de cosecha gruesa y precios internacionales relativamente firmes. También aportaron los cereales y, en menor medida, algunos productos manufacturados de origen industrial que todavía mantienen cierta competitividad cambiaria.

En criollo: el campo volvió a ser el gran sostén de las divisas, como suele ocurrir cuando el clima acompaña y los precios no se derrumban del todo.

Importaciones en el piso

Las compras externas, en tanto, cayeron hasta los u$s 4.553 millones. Se trata del segundo valor más bajo desde diciembre de 2024. La contracción se explica principalmente por la fuerte recesión que atraviesa la industria manufacturera. Con la actividad cayendo, las empresas necesitan menos insumos, menos bienes de capital y menos partes y piezas para ensamblar.

Sectores como el automotriz, el de maquinaria y el de materiales para la construcción fueron los que más redujeron sus compras al exterior. Esto, si bien mejora el saldo comercial, es una señal preocupante sobre el nivel de actividad real de la economía.

¿Es sostenible este superávit?

Acá es donde se complica la lectura. Un superávit comercial alto siempre es bienvenido para acumular reservas, pero cuando viene casi exclusivamente por la contracción de las importaciones, refleja más un problema de demanda interna que un boom exportador estructural.

La realidad es más aburrida: estamos exportando lo que el campo produce y dejando de importar porque la industria está parada. Eso mejora las cuentas externas en el corto plazo, pero no resuelve los problemas de productividad y competitividad que arrastra la economía argentina desde hace décadas.

Qué significa para los próximos meses

Los analistas esperan que el superávit se mantenga elevado durante el segundo semestre, aunque probablemente con cifras algo más moderadas. La cosecha gruesa ya está casi liquidada y, si no aparece una recuperación clara de la actividad industrial, las importaciones seguirán deprimidas.

El Gobierno celebra el récord como una validación de su política económica. La oposición, en cambio, lo lee como el resultado de una recesión profunda que está destruyendo empleo y capacidad productiva.

Como siempre en estas cuestiones, la verdad está en el medio: el superávit es real y ayuda a estabilizar las reservas, pero la forma en que se logró debería prender todas las alarmas sobre la salud de la industria nacional.

En resumen: mayo dejó el superávit comercial más alto de la historia para ese mes. Bienvenidas las divisas, pero ojalá vengan acompañadas de una recuperación de la actividad productiva que hoy brilla por su ausencia.

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