Superávit comercial récord de casi u$s14.000 millones en el primer semestre pese a la baja de junio
El intercambio comercial argentino acumuló un superávit histórico en los primeros seis meses del año, aunque junio mostró una contracción mensual. Analizamos las razones detrás del dato y qué implica para la economía.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el superávit comercial argentino alcanzó los 13.869 millones de dólares en el primer semestre del año, un récord histórico que supera ampliamente los números de años anteriores. Sin embargo, el mes de junio cerró con un superávit de 1.158 millones de dólares, lo que representa una baja respecto a mayo.
Este resultado se explica principalmente por la fuerte caída de las importaciones, que se derrumbaron un 31,5% interanual en el semestre, mientras que las exportaciones cayeron solo un 7,9%. En criollo: estamos vendiendo menos al mundo, pero comprando mucho menos todavía. El contexto de recesión interna, con menor actividad económica y consumo, explica gran parte de esa contracción de las compras externas.
Origen del dato y contexto El superávit acumulado es el más alto desde que se tienen registros comparables. En el mismo período de 2023, el superávit había sido de apenas 4.244 millones de dólares. La diferencia es abismal. Parte de esta mejora se debe a la devaluación del tipo de cambio oficial que encareció las importaciones, sumado a las restricciones que, aunque se fueron relajando, siguen operando en algunos rubros.
En junio específicamente, las exportaciones cayeron 15,8% interanual y las importaciones bajaron 23,7%. El resultado mensual fue positivo pero menor al de meses previos, lo que genera cierta preocupación sobre la sostenibilidad del superávit si la economía comienza a recuperarse en la segunda mitad del año.
Qué significa realmente este superávit Un superávit comercial grande acumula dólares en el Banco Central, algo que el Gobierno celebra como una de sus principales conquistas. Esos dólares sirven para pagar deuda, intervenir en el mercado cambiario y, eventualmente, relajar las restricciones.
Ahora bien, la realidad es más aburrida: gran parte de este superávit se explica por la recesión. Cuando la economía no crece, se importa menos. Es un superávit “por hambre”, no necesariamente por mayor competitividad de las exportaciones argentinas. Si la actividad repunta en los próximos meses, es probable que las importaciones vuelvan a subir y el superávit se reduzca.
Los sectores que explican el número Las exportaciones de productos primarios y manufacturas de origen agropecuario siguen siendo el motor, aunque con caídas. La sequía del año pasado dejó secuelas, pero la cosecha 2024/2025 se presenta mejor. Por el lado de las importaciones, la caída se vio especialmente en bienes de capital, combustibles y lubricantes, y bienes de consumo.
Esto refleja una economía que invierte poco y consume menos. No es exactamente la foto que uno quisiera ver cuando se habla de “reindustrialización” o “crecimiento sostenido”.
Qué puede pasar en la segunda mitad del año Los analistas esperan que el superávit se mantenga positivo pero que se reduzca respecto al primer semestre. Si el Gobierno cumple con su promesa de levantar progresivamente las restricciones a las importaciones, las compras del exterior deberían repuntar. Al mismo tiempo, si las exportaciones no logran recuperarse con fuerza, el superávit mensual podría seguir comprimiéndose.
El desafío para el segundo semestre es pasar de un superávit “por recesión” a uno que conviva con crecimiento económico. Hasta ahora, el trade-off fue claro: más dólares en las reservas, pero a costa de actividad y empleo.
El dato en perspectiva regional En un contexto donde varios países de la región enfrentan déficits comerciales, el superávit argentino destaca. Brasil, por ejemplo, también mejoró su saldo pero partía de números menos dramáticos. Chile y México muestran comportamientos distintos según el precio de sus commodities.
Para la Argentina, mantener un superávit comercial consistente es clave para estabilizar la economía y avanzar hacia una eventual unificación cambiaria. Pero si ese superávit solo se sostiene con contracción interna, el costo social y productivo puede ser demasiado alto.
En resumen, el récord de casi 14.000 millones de dólares es una buena noticia para las cuentas externas. Pero como siempre en economía, el número aislado no cuenta toda la historia. La pregunta relevante es si este superávit será compatible con una economía que crece o si seguirá siendo el resultado de una actividad deprimida. Por ahora, la segunda opción explica gran parte del fenómeno.