Riesgo país superó los 500 puntos: crece la preocupación en el poder económico por la reelección de Milei
El indicador elaborado por JP Morgan cerró en 506 puntos tras una nueva caída de bonos y ADRs argentinos. En círculos empresarios ya se discute abiertamente el impacto que tendría que Javier Milei no logre un segundo mandato.
El riesgo país volvió a trepar y superó con claridad la barrera psicológica de los 500 puntos. Al cierre de la rueda de este martes, el índice que elabora JP Morgan se ubicaba en 506 unidades, 17 puntos por encima del cierre anterior.
La suba se dio en una nueva jornada negativa para los activos argentinos en Wall Street. Los bonos soberanos bajo ley extranjera cayeron entre 0,6% y 2,1%, mientras que los ADRs de empresas locales terminaron mayoritariamente en rojo. Las mayores pérdidas se registraron en Corporación América (-5,5%), BBVA (-3,8%) y Edenor (-3,2%).
Según informó Tiempo Argentino, en los ámbitos del poder económico ya se expresa abiertamente la preocupación por la posibilidad de que Javier Milei no consiga la reelección en 2027. Aunque el Presidente mantiene altos niveles de imagen positiva entre su núcleo duro, la volatilidad financiera y la dificultad para estabilizar la economía a largo plazo generan dudas entre inversores y empresarios.
El riesgo país es un termómetro que mide la diferencia de tasas que paga Argentina respecto de los bonos del Tesoro estadounidense. Cuando supera los 500 puntos, se considera que el país ingresa en una zona de mayor estrés, lo que encarece el financiamiento externo y reduce el atractivo para nuevos capitales.
Desde el equipo económico oficial se busca transmitir calma y señalar que la tendencia de fondo sigue siendo de desinflación y orden fiscal. Sin embargo, la falta de un plan visible para el mediano plazo y la dependencia casi exclusiva de la confianza en Milei como ancla política generan nerviosismo en sectores que tradicionalmente apoyaron el cambio de modelo.
En los últimos meses, varios referentes del establishment habían manifestado su preferencia por un escenario de continuidad del actual rumbo económico. La posibilidad de que esa continuidad se interrumpa en 2027 ya se discute en directorios y mesas de dinero, aunque públicamente se mantenga un bajo perfil.
El dato cobra relevancia cuando faltan poco más de un año para las próximas elecciones legislativas, que funcionarán como termómetro de la fuerza real del oficialismo. Si el riesgo país se instala por encima de los 500 puntos de forma sostenida, el costo de financiamiento para el Estado y las empresas locales podría complicar aún más la salida del cepo y la llegada de inversiones productivas.
Por ahora, el Gobierno apuesta a que la baja de la inflación y la acumulación de reservas terminen por tranquilizar a los mercados. Pero el salto de hoy muestra que la paciencia de los inversores no es ilimitada y que la variable política sigue pesando fuertemente sobre las expectativas.