Repudios crecientes por la presencia del petrolero británico en Ushuaia
Diversos sectores expresaron su rechazo a la llegada del buque VS Promise al puerto fueguino, que consideran una afrenta a la soberanía nacional y una muestra de negligencia del Gobierno de Javier Milei en el conflicto por Malvinas.
La llegada del petrolero inglés VS Promise al Puerto de Ushuaia generó un fuerte repudio en distintos sectores de la sociedad argentina. Organizaciones sindicales, excombatientes y agrupaciones vinculadas a la causa Malvinas ven en este hecho no solo una provocación, sino una clara señal de debilidad o complicidad por parte del Gobierno nacional.
La CTA Autónoma fue una de las primeras en pronunciarse mediante un comunicado firmado por su secretario General, Hugo “Cachorro” Godoy, y el director de Políticas Soberanas, Antonio Marcilese. En el documento califican el episodio como “intolerable desde todo punto de vista” y lo describen como “una afrenta a la soberanía nacional, a la memoria de los argentinos muertos en Malvinas y un peligroso antecedente para los reclamos territoriales”.
Los dirigentes recordaron que el Reino Unido explota de manera ilegal los recursos naturales que corresponden a la Argentina en el Atlántico Sur. Además, criticaron duramente la intervención del Gobierno de Javier Milei en el Puerto de Ushuaia, que quedó bajo control discrecional del Ejecutivo nacional. Según el comunicado, esto representa una negligencia que “roza con la complicidad” con una potencia extranjera.
La central exige el “inmediato cese de toda asistencia a embarcaciones de ese país” hasta que se escuchen “las demandas legítimas del pueblo argentino sobre la soberanía en relación a las Islas Malvinas y los territorios usurpados”.
Canal Abierto consultó a Marcilese, quien además integra el CECIM La Plata, centro de excombatientes. El referente afirmó que la presencia de la nave viola todas las relaciones institucionales que la República Argentina mantiene con el Reino Unido desde la ocupación ilegal de las Islas Malvinas en 1833.
“Resulta intolerable desde todo punto de vista. Representa una afrenta directa a nuestra soberanía nacional, una ofensa a la memoria de los argentinos caídos en Malvinas y un peligroso antecedente que afecta los legítimos reclamos territoriales de nuestro país”, señaló.
Marcilese llamó a la sociedad a comprender que el control discrecional del puerto por parte del Gobierno nacional termina rompiendo “un acto de soberanía” en la zona austral, estratégica tanto para la defensa como para la explotación de recursos.
El episodio reaviva un debate que trasciende el mero hecho puntual del buque petrolero. En un contexto de tensiones históricas con el Reino Unido, la falta de una posición firme desde el Ejecutivo genera preocupación en sectores que históricamente han defendido la causa Malvinas como cuestión de Estado.
Según Canal Abierto, el rechazo expresado estos días no se limita a comunicados: se espera que en los próximos días se sumen más voces del arco político, sindical y de derechos humanos que históricamente han acompañado el reclamo por la soberanía en el Atlántico Sur.
La cuestión vuelve a poner en el centro la necesidad de una política de Estado coherente respecto de Malvinas, más allá de los vaivenes de cada gestión de Gobierno.