Economía

Récord de exportaciones y pérdida de empleo: la paradoja de la economía argentina a dos velocidades

Mientras las exportaciones agroindustriales y mineras marcan un nuevo récord, el mercado laboral se deteriora con caída de la actividad en sectores clave. Especialistas debaten si el boom exportador podrá revertir la crisis de empleo.

Publicado el 28 de julio de 2026, 08:50 hs

Gráfico comparativo de exportaciones récord versus aumento del desempleo en Argentina

El contraste es cada vez más evidente. Por un lado, las exportaciones argentinas cerraron el primer semestre de 2026 con un récord histórico, impulsadas principalmente por el agro, la minería y el petróleo. Por el otro, el mercado de trabajo sigue deteriorándose: más despidos, menor actividad en la industria y el comercio, y un desempleo que no para de subir.

Según datos del INDEC publicados esta semana, la tasa de desempleo trepó al 8,2% en el segundo trimestre, con una destrucción neta de más de 140.000 puestos de trabajo formales en los últimos seis meses. Sectores como la construcción, la industria automotriz y el textil son los más golpeados. Al mismo tiempo, el Ministerio de Economía informó que las exportaciones superaron los 45.000 millones de dólares en el mismo período, un 18% más que el año anterior.

¿Cómo se explica esta economía a dos velocidades?

En criollo: lo que se exporta genera dólares pero no necesariamente genera empleo masivo. El boom viene de commodities y actividades con baja intensidad de mano de obra. La soja, el maíz, el litio y el petróleo explican gran parte del récord. Son sectores eficientes en dólares por trabajador, pero no absorben mucha gente.

"Estamos viendo una recuperación de las cuentas externas muy fuerte, pero con escaso derrame sobre el empleo y el consumo interno", explica el economista jefe de un banco privado que prefirió no ser nombrado. "Es el clásico problema argentino de crecimiento sin inclusión".

El rol de la sequía pasada y la minería

Parte del récord exportador se explica por la recuperación de la cosecha tras la sequía de 2023-2024. Pero también hay un componente estructural: las exportaciones mineras (principalmente litio) crecieron 42% interanual. En el norte del país, proyectos como el de Cauchari-Olaroz y otros en Catamarca y San Juan están operando a pleno.

Sin embargo, la minería de litio genera muy pocos empleos directos. Un pozo de litio puede producir cientos de millones de dólares al año con apenas un centenar de trabajadores calificados. Comparalo con la industria textil o el calzado, donde cada millón de dólares de producción puede sostener varios puestos.

La otra cara: consumo interno deprimido

Mientras tanto, el salario real sigue cayendo. Según datos privados, el poder adquisitivo de los asalariados registrados perdió cerca de 12% en los últimos 18 meses. Esto se traduce en menos ventas en supermercados, shoppings y comercios de barrio. El consumo masivo está en sus niveles más bajos desde 2020.

Los especialistas consultados coinciden en que, sin una reactivación del mercado interno, el récord exportador no alcanza para revertir la tendencia. "Las exportaciones son fundamentales para estabilizar la economía, pero no reemplazan a la demanda interna", sostiene un analista del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

¿Puede el boom exportador generar más empleo indirecto?

Algunos analistas más optimistas sostienen que el ingreso de dólares permitirá bajar la inflación, estabilizar el tipo de cambio y, eventualmente, bajar las tasas de interés. Eso podría reactivar el crédito y el consumo. Pero por ahora, los números no acompañan.

En el agro, por ejemplo, el empleo rural creció levemente, pero no compensa las pérdidas en las ciudades. En Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, las pymes industriales están trabajando al 55-60% de su capacidad instalada.

Qué dicen los números en criollo

  • Exportaciones récord: sí, pero concentradas en pocos sectores de baja generación de empleo.
  • Desempleo en ascenso: especialmente en servicios y manufactura orientada al mercado interno.
  • Dólares entran, pero no se distribuyen de manera que lleguen al bolsillo de la mayoría.

La paradoja no es nueva en la Argentina. Ya la vivimos en otros ciclos de commodities altos. La pregunta que queda flotando es si esta vez el Gobierno logrará traducir los dólares del campo y la mina en políticas que reactiven el resto de la economía.

Por ahora, la economía sigue corriendo a dos velocidades: una que genera dólares y otra que genera desempleo. Y la brecha entre ambas no parece cerrarse en el corto plazo.

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