Rebotó el empleo en agricultura y minería, pero perdieron 3.500 puestos en un año
Aunque mostraron recuperación en marzo, los sectores ganadores de la economía explican menos del 7% del empleo formal privado. En doce meses generaron 1.700 puestos y perdieron 5.200, mientras la industria manufacturera destruyó casi la mitad del empleo registrado.
El empleo privado formal registrado mostró en marzo un rebote en los dos sectores que mejor venían performando en los últimos meses: agricultura y explotación de minas y canteras. Sin embargo, la foto de más largo plazo sigue siendo negativa: en el último año estos dos rubros perdieron en conjunto 3.500 puestos de trabajo.
Según los datos del Ministerio de Trabajo que se conocieron esta semana, ambos sectores concentraron menos del 7% del empleo privado formal total. Es decir, son relevantes por su aporte a las exportaciones y al PBI, pero explican una porción chica de la masa de trabajadores registrados.
El balance anual es rojo
En los últimos doce meses, la agricultura y la explotación de minas y canteras generaron 1.700 nuevos puestos formales pero destruyeron 5.200. El saldo neto da -3.500. El dato cobra relevancia porque estos fueron, junto con algunos servicios, los únicos sectores que venían mostrando números positivos en el contexto de caída general del empleo.
La industria manufacturera, por su parte, explicó casi la mitad de toda la destrucción de empleo registrado en el último año. Es el sector que más sufre el impacto de la recesión, la caída del consumo interno y las dificultades para competir con importaciones.
¿Por qué rebota en marzo?
El repunte mensual se explica principalmente por la campaña agrícola gruesa que, aunque con rindes mixtos por la sequía en algunas zonas, moviliza mano de obra temporal en cosecha, transporte y servicios relacionados. En minería, el avance de proyectos de litio en el norte del país sigue generando algo de empleo formal, aunque a un ritmo mucho más lento de lo que prometían los anuncios oficiales de hace dos años.
Sin embargo, los analistas advierten que estos rebotes son estacionales y no necesariamente indican una tendencia de recuperación sostenida. Cuando termine la cosecha, es probable que vuelvan a aparecer números negativos.
El contexto más amplio
El empleo privado formal total lleva varios meses de caída interanual. La combinación de alta inflación (aunque en desaceleración), salarios que perdieron poder de compra y crédito prácticamente inexistente para las pymes sigue pesando sobre la contratación.
Los sectores de servicios, especialmente los vinculados al turismo y a la exportación de servicios basados en conocimiento, fueron los que mejor resistieron. Pero ni siquiera ellos compensan la sangría que se ve en la industria y la construcción.
Qué significa para el trabajador argentino
En criollo: que el “rebote” que titularon algunos medios esta semana es más una foto de la campaña agrícola que una señal de que la economía está creando empleo de calidad de forma sostenida.
Los números reales muestran que los dos sectores que supuestamente “jalan” la economía explican una porción muy chica del empleo total y, encima, en el balance anual están destruyendo más puestos de los que crean. Mientras tanto, la industria —que históricamente fue gran generadora de empleo formal de calidad— sigue siendo el principal lastre.
Sin una recuperación del mercado interno y sin políticas que apunten a recomponer el poder adquisitivo de los salarios, es difícil que estos rebotes sectoriales se transformen en una tendencia general de creación de empleo.
La realidad es más aburrida: el empleo no se recupera con titulares optimistas sobre minería y soja, sino con una economía que funcione de manera más integral. Hasta ahora, esa integralidad brilla por su ausencia.