Radiografía de la construcción: costos en dólares frenan nuevas obras pero asoma un tenue optimismo
Los precios crecientes en dólares hacen que las empresas prioricen terminar lo ya iniciado. El acceso al crédito aparece como la variable clave para destrabar el sector en los próximos meses.
Los números del sector de la construcción en Argentina muestran una realidad bifurcada: por un lado, los costos en dólares subieron fuerte en los últimos meses y eso frenó el lanzamiento de nuevos proyectos; por el otro, las obras que ya estaban en marcha se terminan de acuerdo a lo previsto y empieza a asomar un cauto optimismo de cara al 2027.
Según datos del INDEC y cámaras sectoriales, la actividad cayó alrededor del 8% interanual en el primer semestre de 2026. El principal culpable fue el aumento de los precios de los materiales importados y la devaluación que encareció todo lo que se paga en dólares. En criollo: si antes un metro cuadrado de obra nueva salía 1.800 dólares, ahora roza los 2.300 en muchos segmentos del AMBA.
Esto generó un cambio de estrategia claro en las empresas. En lugar de iniciar proyectos nuevos, la mayoría opta por concentrar recursos en terminar los que ya tienen avanzados. "Es más seguro y previsible terminar lo empezado que exponerse a un nuevo lanzamiento con costos que no paran de subir", explica un desarrollador de Palermo que prefiere no ser nombrado.
El escenario va de la cautela a un tenue optimismo. Las obras privadas residenciales y comerciales muestran este comportamiento: se frena lo nuevo, se acelera lo que ya tiene cimientos. En el segmento de obra pública, la cosa es más compleja. Varias licitaciones quedaron demoradas por la revisión de presupuestos nacionales y provinciales.
Hacia adelante, la dinámica del crédito aparece como la gran bisagra. Si los bancos vuelven a prestar a tasas razonables y se consolidan líneas específicas para construcción (tanto para desarrolladores como para compradores de pozo), el sector podría recuperar ritmo en 2027. Hoy por hoy, la mayoría de las operaciones se hacen con fondos propios o preventas muy agresivas.
Desde la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) señalan que el consumo de cemento y hierro redondo se mantuvo relativamente estable en los últimos tres meses, lo que interpretan como una señal de que las obras en curso no se están paralizando. Sin embargo, advierten que sin crédito y con costos en dólares altos, el volumen de metros cuadrados nuevos seguirá bajo.
En Buenos Aires, los barrios que más resienten esta situación son los de la periferia, donde el comprador final es más sensible al precio. En cambio, en zonas premium como Puerto Madero o ciertos sectores de Palermo y Belgrano, las obras de alta gama siguen su curso porque el público objetivo paga en dólares y no siente tanto el impacto.
¿Qué significa esto para el lector común? Si estás pensando en comprar un departamento en pozo, el momento actual ofrece menos opciones nuevas pero posiblemente mejores precios de negociación en proyectos que necesitan vender para cerrar la obra. Si sos parte de una PyME constructora, el consejo es terminar lo empezado, mantener equipos reducidos pero calificados y prepararse para cuando el crédito vuelva a fluir.
La realidad es más aburrida que las promesas de "boom de la construcción" que se escuchan cada tanto: no hay atajos. El sector depende fuertemente de la estabilidad macroeconómica, del costo del dinero y de la confianza de los inversores. Por ahora, se prioriza cerrar lo abierto y esperar que el segundo semestre de 2026 y el 2027 traigan algo más de aire.
En resumen, costos en alza frenan nuevas obras, pero las que están en marcha avanzan. El optimismo es tenue y condicionado a que el crédito vuelva a ser una herramienta real y no solo una promesa.