Qué trabajadores están más expuestos a la pobreza en Argentina
El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA reveló que la informalidad, la subocupación y la pérdida de poder adquisitivo golpean con más fuerza a ciertos perfiles laborales. Quiénes son los más afectados y por qué.
La pobreza en Argentina volvió a subir al 30% de la población en el primer trimestre de 2026, según el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA). La indigencia alcanzó el 6,5%. Después de varios meses de tendencia a la baja, el indicador revirtió su rumbo y puso en evidencia a qué grupos de trabajadores les está pegando más fuerte la combinación de inflación con precarización laboral.
Según el informe, la principal razón de este repunte fue la pérdida del impulso que venían dando los precios relativos. En el primer trimestre, la Canasta Básica Alimentaria subió 11,6%, la Canasta Básica Total 9,6% y el índice salarial general apenas 8,6%. Los salarios registrados crecieron aún menos: 7%. Eso significa que los ingresos no alcanzaron a compensar el aumento del costo de vida.
Al mismo tiempo, el mercado de trabajo se debilitó. Si bien la tasa de empleo y la desocupación no mostraron cambios significativos respecto al primer trimestre de 2025, la subocupación aumentó 1,1 punto y la informalidad saltó 2,2 puntos, alcanzando el 44,2% de las personas ocupadas. Este combo de más informalidad y menor poder adquisitivo es el que explica por qué ciertos trabajadores quedaron más expuestos.
Los más afectados son los trabajadores informales, especialmente aquellos que no tienen aportes ni cobertura social. También los subocupados, es decir, quienes trabajan menos horas de las que quisieran o necesitan. Dentro de este grupo se destacan los empleados de casas particulares, los trabajadores por cuenta propia sin registro y los asalariados en microempresas sin convenio colectivo.
El estudio también señala que la recuperación de los ingresos fue distribuida de manera menos favorable. Aunque los ingresos crecieron 35,6% interanual, superando levemente la variación de las canastas, el coeficiente de Gini pasó de 0,435 a 0,442, lo que refleja un leve aumento de la desigualdad.
Desde el ODSA advierten que la economía atraviesa una etapa de tensión entre la estabilización de algunas variables macro y la persistencia de problemas estructurales que condicionan la vida de los hogares. En paralelo, el Índice de Incertidumbre Económica de la UCA de julio se ubicó en 54, consolidando una tendencia al alza y con la política, la inestabilidad económica y el trabajo como las tres principales preocupaciones.
Otro informe de la UCA sobre pobreza infantil subrayó que, si bien la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar lograron contener la indigencia en los sectores más vulnerables, la pobreza tiene dimensiones que van más allá del ingreso y la alimentación, como el acceso a salud, educación y vivienda digna.
En criollo: los trabajadores que no tienen un empleo formal con aportes, que cobran por debajo del promedio o que dependen de changas y trabajos precarios son los que hoy corren mayor riesgo de caer o permanecer en la pobreza. La informalidad no es solo un número: es la falta de protección social, de jubilación, de obra social y de estabilidad que termina traduciéndose en mayor vulnerabilidad.
La realidad es más compleja que un solo dato. Mientras algunos sectores lograron recomponer ingresos, los más precarizados quedaron atrás. Y en un contexto de alta incertidumbre económica, las familias con jefes de hogar informales o subocupados son las que menos margen tienen para afrontar aumentos en los precios de los alimentos y servicios.
Según informó Ámbito, el Observatorio de la UCA insiste en que las políticas públicas deben mirar no solo los promedios sino también estos perfiles específicos si se quiere reducir de manera sostenible la pobreza en el país.