Sociedad

Desprotección laboral: el 45% de los trabajadores no cuenta con aportes jubilatorios

Un informe basado en datos del INDEC y el SIPA revela que casi la mitad de los ocupados en Argentina carece de aportes previsionales, con mayor vulnerabilidad entre jóvenes, mujeres y adultos mayores.

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Escritorio de oficina previsional con carpetas cerradas y una silla vacía
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

El panorama del mercado de trabajo argentino muestra un nivel de desprotección alarmante: según un nuevo reporte, el 45% de los trabajadores no realiza aportes jubilatorios. El análisis cruza microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC con los registros del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y pone en evidencia un desequilibrio estructural que afecta especialmente a ciertos grupos.

Los más golpeados son los jóvenes, las mujeres y los adultos mayores. En el caso de los menores de 30 años, la informalidad laboral se profundiza porque muchos ingresan al mercado sin contratos registrados, lo que les impide acumular años de servicio para la futura jubilación. Las mujeres, por su parte, enfrentan mayores tasas de desprotección debido a la mayor incidencia del empleo doméstico y de tareas de cuidado no remuneradas que las alejan de puestos formales.

Los adultos mayores también aparecen como un segmento crítico. Muchos siguen trabajando más allá de la edad jubilatoria pero lo hacen en condiciones precarias, sin aportes, lo que agrava su vulnerabilidad económica a futuro. El informe advierte que este fenómeno no solo compromete el sistema previsional sino que también profundiza las desigualdades sociales.

El cruce de bases de datos permite una radiografía más precisa que las estadísticas tradicionales. Mientras la tasa de informalidad que suele publicarse ronda el 35-40%, al mirar específicamente los aportes jubilatorios el número escala al 45%. Esto significa que casi uno de cada dos trabajadores ocupados hoy no está generando derechos previsionales.

Esta situación tiene impacto directo en la sostenibilidad del sistema jubilatorio argentino. Con menos aportantes por cada beneficiario, la presión sobre las arcas públicas aumenta y se reducen las chances de que las futuras generaciones accedan a una jubilación digna. Además, los trabajadores desprotegidos quedan expuestos a mayores riesgos en caso de desempleo, enfermedad o accidente laboral.

Expertos consultados en el análisis sostienen que las políticas públicas deben apuntar no solo a la generación de empleo sino, fundamentalmente, a la formalización de los existentes. Medidas como la simplificación de trámites para registrar empleados, incentivos fiscales focalizados y fiscalización efectiva en sectores de alta informalidad (comercio, construcción y servicios) serían clave para revertir la tendencia.

El dato cobra especial relevancia en un contexto económico donde la inflación y la caída del poder adquisitivo ya empujan a muchas familias a aceptar cualquier tipo de trabajo, aunque sea sin aportes. Romper ese círculo vicioso requiere intervenciones coordinadas entre el Ministerio de Trabajo, la AFIP y los organismos previsionales.

Sin una corrección de fondo, el 45% de desprotección actual amenaza con convertirse en un problema crónico que hipoteca el futuro de millones de argentinos.

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