Economía

Qué se dice en las mesas de dinero: inversores ya descuentan un escenario dual para 2027

En las principales mesas de operadores, analistas y fondos ya se habla abiertamente de un 2027 con dos caminos posibles: continuidad del ajuste o retorno al populismo. El foco está en la economía, la política y las vulnerabilidades financieras.

Publicado el 24 de julio de 2026, 01:05 hs

Inversores y analistas financieros conversando en una mesa de trading con pantallas de bonos y gráficos de economía argentina
Ámbito — Economía

En las mesas de dinero de Buenos Aires y Nueva York, el tema del momento ya no es solo qué va a pasar en 2025 o 2026. Cada vez más inversores locales e internacionales están empezando a modelar escenarios para 2027, y el consenso que se repite es que el panorama será dual: o se consolida un modelo de estabilización y crecimiento ordenado, o regresa una versión actualizada del populismo con fuerte componente fiscal y emisión.

El término “escenario dual” se escucha cada vez con más frecuencia en los almuerzos y calls con portfolio managers. Por un lado, está el camino de la continuidad: si el oficialismo logra mantener la disciplina fiscal, avanzar en las reformas estructurales pendientes y llegar a un acuerdo sustentable con el FMI, la Argentina podría empezar a transitar un sendero de desinflación más profunda, recomposición de salarios reales y gradual apertura de la economía. En ese caso, los bonos soberanos seguirían revalorizándose y el riesgo país podría perforar la barrera de los 300 puntos.

Por el otro lado, el escenario de “reversión” asusta a más de uno. Si la oposición peronista o una coalición kirchnerista renovada logra imponerse en las urnas, muchos temen un retorno a políticas expansivas, aumento del gasto público y eventual relajamiento del ancla fiscal. En las conversaciones se menciona que, aunque el próximo gobierno herede una economía más ordenada que en 2023, las tentaciones de “suavizar” el ajuste podrían ser muy fuertes ante la presión social acumulada.

La mejora de la calificación crediticia es uno de los pocos puntos de consenso positivo. Varias calificadoras ya están evaluando un upgrade para la deuda argentina en los próximos meses, lo que abre la puerta a un mayor ingreso de capitales. Sin embargo, los inversores más cautelosos advierten que esa mejora es condicional: depende de que se mantenga el superávit primario y se avance en la ley de bases y el paquete fiscal.

Los bonos argentinos, especialmente los GD30 y GD35, vienen mostrando un comportamiento resiliente a pesar de la volatilidad política. En las últimas semanas, los yields bajaron de forma significativa, reflejando que el mercado ya descuenta que el país va a pagar. Pero los mismos operadores que compran bonos advierten que el verdadero test será 2027: ahí se juega la sostenibilidad del programa económico más allá de un mandato.

El contexto internacional también entra en la ecuación. Con la Reserva Federal recortando tasas y una posible baja en los precios de las commodities, el viento de cola que tuvo la Argentina en 2024-2025 podría empezar a girar. “Si China crece menos y Europa sigue complicada, los términos de intercambio van a ser peores”, resumía un analista de un fondo local en una charla reciente.

Las vulnerabilidades financieras que más preocupan son tres: la licuación de pasivos del Banco Central, la posible explosión de la deuda en pesos indexados y el stock de leliqs/cuasi-fiscal que todavía no se resolvió del todo. Aunque el gobierno actual logró reducir drásticamente el déficit cuasi-fiscal, el mercado sabe que cualquier descarrilamiento en la hoja de ruta puede reactivar la máquina de emitir.

En criollo: los inversores ya no están comprando solo el relato de “la economía está mejorando”. Están comprando un futuro político. Y ese futuro, según las mesas, se bifurca claramente en 2027. Por eso cada encuesta, cada interna opositora y cada movimiento del dólar blue se lee con lupa.

La gran pregunta que queda flotando es si el mercado está siendo demasiado optimista o si, por el contrario, ya está descontando demasiado pronto un escenario negativo. La respuesta, como casi siempre en la Argentina, dependerá de cómo evolucione la política en los próximos 18 meses. Mientras tanto, los grandes jugadores siguen posicionándose en bonos, acciones energéticas y dólar MEP, pero con una clara conciencia: 2027 será el verdadero punto de inflexión.

La realidad es más aburrida que los titulares optimistas o catastrofistas: no hay un solo destino escrito. Hay dos caminos bien marcados, y el mercado ya empezó a precio cada uno de ellos.

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