Provincias: las calificadoras descartan una pronta suba de nota en sus bonos pese al alza de la deuda soberana
Aunque la deuda nacional mejoró su calificación, las agencias internacionales no ven avances suficientes en la mayoría de las provincias argentinas para justificar una mejora en sus ratings. Algunas ya estaban mejor rankeadas que el soberano, pero las que tenían problemas no progresaron.
La mejora en la calificación de la deuda soberana argentina que se dio en las últimas semanas generó expectativas en varios distritos. Sin embargo, las principales agencias de rating (S&P, Moody’s y Fitch) no parecen dispuestas a replicar esa suba de nota en los bonos provinciales de manera inmediata.
Según información que circula en el mercado, las calificadoras consideran que, más allá del impulso general que trajo el acuerdo con el FMI y la estabilización macro, la mayoría de las provincias no han realizado los ajustes estructurales necesarios para justificar una mejora crediticia.
Las que ya estaban por encima
Algunos distritos como la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba ya venían con calificaciones superiores a la del soberano desde principios de 2025. En esos casos, la brecha se mantiene o incluso se amplió levemente. Para estas jurisdicciones la calificación no depende tanto de lo que haga Nación, sino de su propia gestión fiscal y capacidad de pago.
“La mejora del soberano ayuda, pero no es suficiente. Necesitamos ver superávit primario consistente, reducción de pasivos en moneda extranjera y una estrategia clara de acceso al mercado voluntario”, explican fuentes de una de las agencias consultadas.
Las que siguen estancadas
En el otro extremo aparecen provincias que arrastran problemas fiscales de larga data: Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y varias del norte. En estos casos las calificadoras observan que, pese al contexto nacional más favorable, no se registraron avances significativos en la consolidación fiscal ni en la reforma de regímenes previsionales provinciales.
La falta de progreso en la reducción del gasto corriente y la dependencia de transferencias nacionales siguen siendo los principales obstáculos. Sin un plan creíble de sostenibilidad de la deuda, las agencias prefieren mantener las notas en los niveles actuales.
¿Qué miran las calificadoras?
Los analistas internacionales evalúan tres variables clave a la hora de calificar a una provincia:
- Capacidad de generación de recursos propios: cuánto puede recaudar sin depender de coparticipación.
- Rigidez del gasto: peso de los sueldos y jubilaciones provinciales sobre el presupuesto.
- Perfil de la deuda: porcentaje en moneda extranjera, plazos de vencimiento y costo promedio.
En la mayoría de los casos, al menos dos de estas tres variables siguen en zona roja.
El efecto contagio limitado
Aunque tradicionalmente existía un “techo soberano” que limitaba las calificaciones provinciales, ese concepto se fue diluyendo en los últimos años. Hoy las agencias analizan a cada jurisdicción casi como un emisor independiente. Eso explica por qué algunas provincias ya cotizan con mejor nota que la Nación y otras, en cambio, siguen varios escalones por debajo.
Desde el punto de vista de los inversores, esto implica que los bonos provinciales no necesariamente se van a mover en línea con los soberanos. Un rally en los bonos argentinos no garantiza el mismo comportamiento en los títulos emitidos por las provincias.
¿Hay chances de upgrades en 2025?
Las calificadoras dejan la puerta abierta, pero son cautas. Para que se produzca una suba generalizada de notas, las provincias deberían mostrar al menos dos trimestres consecutivos de superávit primario, una reducción clara de la deuda en dólares y avances concretos en reformas estructurales.
Mientras tanto, el mensaje es claro: la mejora del riesgo país ayuda, pero no alcanza. Cada distrito debe hacer sus deberes. La realidad es más aburrida: sin orden fiscal propio, no hay upgrade que valga.
En criollo, la suba de nota del soberano no se derrama automáticamente hacia las provincias. Las que ya venían bien siguen bien. Las que venían mal, por ahora, siguen mal.