Producción industrial cayó 0,7% en el primer semestre y la recuperación se frena
La actividad manufacturera cerró el primer semestre del año con una contracción acumulada del 0,7%. En junio se mantuvo estable interanualmente pero cayó 1,7% respecto a mayo, con la automotriz profundizando su caída y alimentos alcanzando un récord histórico.
La producción industrial argentina acumuló una caída de 0,7% en el primer semestre del año, según datos que anticipan los informes sectoriales y consultoras. Si bien algunos sectores mostraron signos de recuperación en los primeros meses, el impulso se está perdiendo y junio marcó un punto de inflexión preocupante.
Según cifras preliminares, la actividad manufacturera se mantuvo prácticamente sin cambios en junio respecto al mismo mes del año anterior (variación interanual cercana a cero), pero registró una baja mensual desestacionalizada del 1,7%. Este dato mensual es el más relevante porque muestra que el rebote que se esperaba tras la estabilización macroeconómica no está consolidándose.
El sector que más preocupa es el automotriz, que profundizó su retroceso. La producción de vehículos cayó con fuerza tanto en la comparación mensual como interanual, afectada por menor demanda interna, problemas de abastecimiento de insumos importados y un mercado regional que tampoco acompaña. Las terminales vienen reduciendo turnos y varios proveedores autopartistas ya están trabajando con capacidad ociosa.
En el otro extremo aparece el sector de alimentos y bebidas, que marcó un récord de producción en junio. Impulsado principalmente por la molienda de oleaginosas y el procesamiento de carne para exportación, este rubro fue el único que compensó parcialmente las caídas en otros rubros. Sin embargo, su peso no alcanza para revertir la tendencia general.
Otros sectores que mostraron comportamientos mixtos fueron el de minerales no metálicos (ligeramente positivo por la obra pública) y el textil, que sigue muy deprimido por la caída del consumo popular. La metalmecánica y la industria del plástico también operan por debajo de los niveles de 2024.
Los analistas coinciden en que la recuperación industrial está perdiendo impulso. Tras la fuerte recesión del año pasado, se esperaba un rebote más claro en el segundo trimestre, pero la combinación de alta tasa de interés, tipo de cambio real bajo y consumo interno todavía débil está frenando la reactivación.
Desde el Gobierno sostienen que la estabilización de las variables macroeconómicas (inflación en baja y reservas en alza) sentará las bases para un crecimiento más sostenido en la segunda parte del año. Sin embargo, la mayoría de las consultoras privadas ya revisaron a la baja sus proyecciones de crecimiento industrial para 2025.
El dato de junio anticipa que el segundo semestre será más complicado de lo esperado. Sin un repunte claro del consumo interno y con la inversión privada todavía en niveles muy bajos, la industria argentina enfrenta un escenario de estancamiento que preocupa especialmente en provincias con fuerte componente manufacturero.
Desde el sector privado piden medidas concretas para reactivar la demanda y mejorar la competitividad. Entre las demandas más repetidas aparecen la reducción de la presión tributaria sobre las exportaciones, el acceso a financiamiento a tasas razonables y una política cambiaria que no castigue tanto a los productores locales.
La realidad es que, más allá de los números puntuales, la industria lleva varios años sin crecer en términos estructurales. La caída de 0,7% en el primer semestre es solo la continuación de una tendencia de largo plazo que requiere soluciones más profundas que un rebote coyuntural.
Para los próximos meses, los ojos estarán puestos en cómo evoluciona el consumo interno, el nivel de actividad de Brasil (principal socio comercial) y si el Gobierno logra destrabar alguna medida de alivio fiscal o crediticio para las pymes manufactureras. Sin esos ingredientes, la recuperación industrial seguirá siendo más una promesa que una realidad.