Economía

Petróleo bajo presión: Ormuz sigue cerrado y nuevos ataques reavivan el temor por el suministro

El Brent se mantiene cerca de los u$s90 ante las dificultades para alcanzar un acuerdo entre EEUU e Irán. Datos privados revelan que el tránsito por el estrecho de Ormuz continúa muy por debajo de los niveles previos al conflicto.

Publicado el 12 de agosto de 2026, 09:20 hs

Crisis energética global: el lugar de Argentina en el mercado petrolero

El precio del petróleo Brent se sostiene cerca de los 90 dólares por barril este miércoles, impulsado por la persistente incertidumbre en el estrecho de Ormuz. A pesar de los mensajes tranquilizadores desde Washington, que asegura que los flujos de crudo desde Medio Oriente volvieron a la normalidad, los datos de empresas de seguimiento marítimo privado muestran una realidad distinta: el tránsito de petroleros por la zona sigue muy por debajo de los niveles previos al inicio de las hostilidades.

El estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Mar de Arabia y por donde pasa alrededor del 20% del petróleo mundial, se convirtió en el epicentro de la tensión geopolítica. Fuentes cercanas a la industria indican que varios armadores optaron por rutas alternativas más largas y costosas, como el rodeo por el Cabo de Buena Esperanza, para evitar riesgos.

Desde la Casa Blanca se insiste en que los ataques aislados no alteraron de manera significativa el suministro global. Sin embargo, analistas del mercado petrolero consultados por agencias internacionales advierten que la brecha entre el discurso oficial y los números reales genera volatilidad. Los nuevos incidentes reportados en las últimas 48 horas, incluyendo presuntos ataques a buques comerciales, reavivaron los temores de una disrupción mayor.

Para la Argentina, que importa la mayor parte de su petróleo y derivados, esta situación tiene impacto directo. El precio del barril en dólares se traslada rápidamente a los surtidores locales, donde el litro de nafta ya acumula subas del 12% en lo que va del año. Pymes del sector transporte y logística, que representan un peso importante en la economía porteña, ven cómo sus costos operativos se disparan sin que haya una alternativa inmediata de suministro local que compense.

El nudo central sigue siendo la falta de acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Las negociaciones, que se venían llevando de manera indirecta, se complicaron tras los últimos cruces en la zona. Irán mantiene que cualquier normalización del tránsito por Ormuz depende de garantías concretas de seguridad y el levantamiento parcial de sanciones, algo que Washington descarta por ahora.

Los analistas coinciden en que, si el cierre efectivo se prolonga más allá de las próximas semanas, el precio podría romper la barrera de los 100 dólares por barril. Eso tendría consecuencias en cadena: inflación importada en economías emergentes, presión sobre las reservas de divisas argentinas y un posible ajuste en la política de subsidios energéticos.

Mientras tanto, los fondos de inversión y traders siguen de cerca los movimientos de los buques cisterna vía satélite y datos de AIS. Lo que nadie cuenta en los comunicados oficiales es que varios contratos de entrega a largo plazo ya están siendo renegociados con cláusulas de fuerza mayor, algo que suele ser el primer indicio de que el mercado está preparándose para un escenario más prolongado de escasez.

El detalle que lo cambia todo es que, a diferencia de crisis anteriores, esta vez no hay un exceso de capacidad de producción en Arabia Saudita o los Emiratos que pueda compensar rápidamente la caída del flujo iraní e iraquí. El mercado está más ajustado que en 2022, y eso se siente en cada punto que sube el futuro del Brent.

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