Morosidad récord: más de 5 millones de argentinos fuera del sistema de crédito
El alto nivel de incumplimiento en deudas deja a millones sin acceso a préstamos. El equipo económico confiaba en el crédito al consumo como motor de la reactivación, pero las señales muestran que será difícil cumplir ese rol en el corto plazo.
El nivel de morosidad en el sistema financiero argentino alcanzó un récord que complica seriamente los planes de reactivación del consumo. Según datos del Banco Central, más de 5 millones de personas quedaron excluidas del acceso al crédito tradicional por estar en situación de default o con alto riesgo crediticio.
El equipo económico del gobierno había puesto muchas fichas en que los préstamos al consumo volvieran a ser uno de los pilares de la recuperación. La lógica era sencilla: si la gente puede volver a endeudarse para comprar electrodomésticos, autos o simplemente cubrir gastos corrientes, el consumo privado se reactivaría y arrastraría a la economía. Sin embargo, la realidad financiera actual diluye esas chances.
Cómo llegamos a este punto
La inflación acumulada durante años, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y la fuerte devaluación del año pasado dejaron a millones de hogares con las cuentas desbalanceadas. Muchos recurrieron a tarjetas de crédito y préstamos personales para llegar a fin de mes. Cuando las tasas de interés treparon para intentar contener la inflación, el peso de las cuotas se volvió insostenible para una parte importante de la población.
Hoy, la mora en tarjetas de crédito y préstamos personales supera ampliamente los niveles históricos. Fuentes del sector financiero consultadas por El Insignia indican que en algunos bancos la morosidad en el segmento retail ya roza el 15%, un número que obliga a las entidades a ser extremadamente cautelosas a la hora de otorgar nuevos créditos.
Las consecuencias para la reactivación
Cuando más de 5 millones de argentinos quedan fuera del sistema crediticio, se pierde un canal clave de transmisión de la política económica. El consumo no se recupera solo con baja de inflación si la gente no tiene acceso a financiamiento. Y sin consumo, la actividad económica sigue estancada.
"El crédito al consumo suele ser uno de los primeros indicadores que se recuperan en una salida de crisis, pero esta vez está tardando más de lo esperado", explica un analista del sector que prefiere mantener el anonimato. Según sus cálculos, para que el crédito vuelva a crecer de forma significativa, la mora debería bajar al menos 4 o 5 puntos porcentuales.
Mientras tanto, las fintech y las billeteras virtuales intentan llenar ese vacío ofreciendo límites de crédito más flexibles y con menos requisitos. Sin embargo, estas alternativas suelen tener tasas mucho más altas y montos limitados, por lo que no representan una solución estructural.
Qué se necesita para revertir la tendencia
Para que el crédito vuelva a ser motor de la reactivación se necesitan al menos tres condiciones:
- Una estabilización macroeconómica que permita bajar las tasas de interés de manera sostenible.
- Una recuperación real del poder adquisitivo de los salarios que mejore la capacidad de pago de los hogares.
- Una mejora en los indicadores de mora que convenza a los bancos de volver a prestar con menor cautela.
Ninguna de estas condiciones parece cercana en el corto plazo. El equipo económico sabe que sin crédito no hay consumo fuerte, y sin consumo fuerte la recuperación será más lenta y más frágil.
La morosidad récord no es solo un problema de los bancos. Es un problema de la economía en su conjunto. Mientras más de 5 millones de argentinos sigan excluidos del sistema crediticio, será muy difícil que el consumo privado tire del carro de la reactivación. La realidad, una vez más, parece más complicada que los planes oficiales.