Economía

Morosidad: 5,8 millones de argentinos ya no acceden a créditos y bancos alertan por pymes

La mora familiar trepó al 12,7% y casi 6 millones de personas quedaron fuera del sistema crediticio. Bancos advierten por el fuerte aumento de incumplimientos en pymes, impulsado por la caída del poder adquisitivo y las altas tasas.

Publicado el 8 de julio de 2026, 09:35 hs

Personas preocupadas revisando facturas y documentos bancarios en una mesa de cocina
Ámbito — Economía

La morosidad en el sistema financiero argentino alcanzó niveles preocupantes. Según datos del Banco Central, la mora de las familias ya representa el 12,7% del total de créditos y casi 5,8 millones de personas fueron excluidas del acceso a nuevos préstamos por incumplimientos previos.

En los bancos admiten que el principal factor detrás de este salto es la combinación de pérdida de poder adquisitivo con el fuerte aumento de las tasas de interés. “La gente que tomó créditos en pesos a tasas altas ahora tiene que destinar una porción cada vez mayor de sus ingresos para pagar las cuotas”, explican off the record desde una entidad grande.

Esta situación no solo afecta el consumo de las familias. El problema se replica con fuerza en el segmento de las pequeñas y medianas empresas. La deuda impaga de las pymes continúa en aumento sostenido y ya genera alerta entre los ejecutivos de riesgo crediticio.

Por qué se llegó a esta situación

El contexto macro no ayuda. La inflación acumulada en los últimos meses, aunque en desaceleración, sigue erosionando los salarios reales. Al mismo tiempo, las tasas de interés de los préstamos personales y tarjetas de crédito se mantuvieron elevadas durante gran parte del año. El resultado es un combo explosivo: menos ingresos disponibles y deudas más caras.

“Es el clásico efecto tijera”, resume un analista de una consultora privada. “Por un lado caen los ingresos reales, por el otro suben los costos financieros. En algún momento algo tiene que ceder, y lo que cede es el pago de las deudas”.

El impacto en las familias

Los 5,8 millones de personas que hoy figuran como “no sujetos de crédito” representan alrededor del 35% de la población económicamente activa. Esto significa que un segmento importante de la clase media y media baja quedó prácticamente desconectado del sistema formal de financiamiento.

Muchos recurrieron primero a tarjetas de crédito, luego a préstamos personales y, finalmente, a financieras o prestamistas informales. El problema es que, una vez que se entra en mora, es muy difícil salir. Las listas de deudores actúan como una barrera casi infranqueable.

Las pymes, el otro frente caliente

En el segmento corporativo la situación es igualmente delicada. Las pymes, que representan más del 70% del empleo privado registrado, están sufriendo la combinación de caída en la demanda, costos financieros altos y demoras en los pagos de sus clientes (tanto privados como públicos).

Los bancos reportan un aumento sostenido en los refinanciamientos y en los pases a situación irregular. Algunas entidades ya empezaron a achicar la oferta de crédito a este segmento o a endurecer las condiciones.

¿Qué se viene?

Desde el gobierno y el BCRA sostienen que la baja de la inflación y la esperada recuperación de la actividad en la segunda mitad del año deberían aliviar la presión. Sin embargo, los banqueros son más cautos. “La mora tiene inercia”, advierten. “Aunque la economía se recupere, los atrasos ya cometidos tardan en revertirse”.

Mientras tanto, las familias endeudadas buscan salidas: desde renegociaciones hasta consolidación de deudas. Las pymes, por su parte, intentan sobrevivir con capital de trabajo propio o acudiendo al mercado de capitales cuando pueden.

La realidad es que, por ahora, el crédito sigue siendo un bien escaso y caro para millones de argentinos. Y la morosidad, más que un dato estadístico, se convirtió en un problema social y productivo de primera magnitud.

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