Economía

Milei volvió a cargar contra el BCRA y propuso cinco cambios para blindar la economía

En una columna publicada este domingo, el Presidente diagnosticó que la inflación es un fenómeno exclusivamente monetario y reiteró su crítica histórica al Banco Central. Defendió un esquema que prohíbe el financiamiento monetario del fisco y detalló cinco reformas estructurales.

Publicado el 26 de julio de 2026, 10:35 hs

Javier Milei hablando en un acto oficial con gesto serio frente a un micrófono
Ámbito — Economía

El presidente Javier Milei publicó este domingo una columna en La Nación donde realizó un duro diagnóstico sobre la inflación argentina, cargó una vez más contra el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y detalló cinco cambios institucionales que, según su visión, son necesarios para blindar la economía y evitar que se repitan los ciclos de emisión y depreciación.

Milei sostuvo que "la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario", retomando la clásica definición de Milton Friedman, y afirmó que en la Argentina este problema se agravó por la "histórica" práctica del BCRA de financiar al Tesoro a través de emisión monetaria.

"El Banco Central ha sido, a lo largo de la historia, una máquina de fabricar pobres", escribió el mandatario. Según su argumento, cada vez que el Estado gasta más de lo que recauda, recurre al banco emisor, lo que genera inflación y destruye el poder adquisitivo de los salarios y jubilaciones.

En la columna, Milei defendió el esquema de "cepo al financiamiento monetario" que su gobierno impulsó a través de la Ley Bases y el DNU de desregulación. Este mecanismo busca impedir legalmente que el BCRA compre títulos públicos para financiar al fisco, una práctica que considera el principal motor de la inflación crónica argentina.

Los cinco cambios estructurales que propuso el Presidente para consolidar esta blindaje son:

  1. Independencia real del Banco Central: con mandato claro de preservar el valor de la moneda y sin posibilidad de que el Poder Ejecutivo pueda remover a sus autoridades por motivos políticos.

  2. Prohibición constitucional de emisión monetaria para financiar el gasto público: elevando a rango constitucional la prohibición que hoy existe solo a nivel legal.

  3. Reforma del sistema de metas de inflación: con mayor transparencia y accountability de las autoridades monetarias ante el Congreso.

  4. Eliminación progresiva de las Leliq y otros pasivos remunerados que, según Milei, generan una "bomba" de emisión futura.

  5. Avance hacia un régimen de competencia de monedas que, en última instancia, permitiría a los argentinos elegir libremente con qué moneda desean realizar sus transacciones.

Milei reconoció que la inflación bajó de manera significativa desde que asumió (de 25,5% mensual en diciembre de 2023 a valores de un dígito), pero advirtió que "el trabajo no está terminado" y que sin estas reformas institucionales profundas, cualquier logro será transitorio.

La columna llega en un momento en que el Gobierno negocia con el Fondo Monetario Internacional un nuevo programa que, según fuentes oficiales, incluiría compromisos en materia de reforma monetaria y fiscal. También se produce mientras el equipo económico evalúa los plazos para levantar las restricciones cambiarias, uno de los principales pedidos del sector productivo.

Desde la oposición, tanto desde Unión por la Patria como desde sectores del radicalismo, ya comenzaron a cuestionar el enfoque. Consideran que el diagnóstico es excesivamente monetarista y que ignora otros factores como la indexación de precios, la inercia inflacionaria y los problemas de productividad y concentración de mercado.

Economistas heterodoxos consultados por distintos medios recordaron que, si bien la emisión monetaria es un factor relevante, países con baja inflación también han tenido períodos de emisión y que el ancla fiscal y la credibilidad institucional son tan o más importantes que la prohibición legal de emisión.

La columna de Milei vuelve a poner en el centro del debate el futuro institucional del BCRA, una discusión que divide aguas tanto en la academia como en la política argentina. Mientras sus partidarios ven en estas propuestas el camino para romper con 80 años de populismo monetario, sus críticos advierten que una excesiva rigidez podría limitar la capacidad del Estado de responder a shocks externos o crisis.

Por ahora, el Gobierno sigue avanzando con su hoja de ruta: superávit fiscal primario, reducción de pasivos remunerados y acumulación de reservas. La pregunta que queda abierta es si, una vez estabilizados los números, el Presidente conseguirá el consenso político necesario para avanzar con las reformas constitucionales que propone.

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