Política

Milei le habla a una sociedad astillada, pero no somos sólo eso

El filósofo Eduardo Rinesi analiza el desencanto con el gobierno de Javier Milei y el ausentismo electoral como síntoma de una crisis en las formas tradicionales de participación política. Propone construir desde abajo un discurso que interpela lo mejor de nuestra subjetividad colectiva.

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Ilustración de las dos cámaras legislativas argentinas

El desencanto con el gobierno de Javier Milei es palpable. El ausentismo en las últimas elecciones no es solo apatía, sino un síntoma de que las formas partidarias tradicionales ya no canalizan la participación popular de manera efectiva. Así lo interpreta el filósofo y politólogo Eduardo Rinesi en una entrevista con Agenda Propia de Canal Abierto.

"La desafección electoral puede estar expresando una vocación por que las participaciones que seamos capaces de generar se expresen de otras maneras, en otros lenguajes, en otros tonos, en otros escenarios", afirma Rinesi. Para él, este fenómeno refleja la dificultad de los modos establecidos de organización política para reconocer y contener las demandas de la gente.

Milei construye su discurso apelando a una sociedad fragmentada, individualista y egoísta. "Le habla a una sociedad de individuos egoístas, posesivos, jodidos, que sin duda somos", reconoce el filósofo. El psicoanálisis nos enseñó que esa dimensión existe, pero también que no somos solamente eso. Nuestras subjetividades son más complejas y contienen otras dimensiones.

Rinesi rescata la frase de Raúl Alfonsín "un médico allí, por favor" como un momento clave de la cultura política argentina, precursora de la idea "La Patria es el otro". Cuando al lado nuestro se cae alguien, nos preocupamos. Esa solidaridad básica demuestra que la sociedad existe más allá de las abstracciones.

La negación thatcheriana de la sociedad no es una descripción, sino un programa político. "La sociedad existe, sí, pero existe por un lamentable error en el que incurrieron los soviéticos, los yrigoyenistas y los kukas", ironiza Rinesi. El objetivo es destruirla para liberar al capital de toda restricción, incluso las establecidas por la Constitución Nacional. La "libertad" que proclama Milei no es la liberal, ni la democrática, ni la republicana: es la libertad del capital para imponer la ley de la naturaleza por encima de todo.

Frente a estos discursos que apelan a nuestro peor lado, ¿hay anticuerpos sociales? Rinesi responde que sí, pero deben construirse desde abajo. No se trata de esperar un líder salvador que interpela de otra manera, sino de generar condiciones para una gran conversación entre actores sociales, políticos, universidades, intelectuales y movimientos creativos.

"Necesitamos construir entre todos, a través de formas posiblemente originales de participación, que tal vez no sean aquellas a las que estamos más acostumbrados", plantea. Se refiere a cruces entre el estudio, el pensamiento, la creatividad y hasta "hacer un quilombo en la calle con sombreros de fantasía".

El mensaje central es esperanzador: "Somos mejores que esto a lo que Milei convoca en sus discursos". Para llegar a las elecciones del año que viene en condiciones de ser interpelados por un discurso menos miserable, hace falta activar esas otras dimensiones de nuestra subjetividad colectiva.

La charla también tocó la crisis de lo humano, la importancia de la presencialidad, las manifestaciones creativas como la de los "Gandalf" frente a la casa de Peter Thiel, la (no) reunión del Consejo del Salario, las elecciones en la CTA Autónoma y una gestión gubernamental que parece dar manotazos de ahogado mirando las encuestas.

En un contexto de creciente desencanto, el análisis de Rinesi invita a pensar la política más allá de los formatos partidarios tradicionales. La sociedad argentina, astillada por años de crisis, conserva sin embargo la capacidad de reconocerse en el otro y de construir alternativas desde lo colectivo.

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