Mauricio Monge: “Hay optimismo con el país, pero con reservas; los inversores no quieren irse de cabeza”
El economista senior de Oxford Economics analiza el programa de Javier Milei: elogia los cambios estructurales pero advierte sobre el estancamiento de la economía doméstica, presiones cambiarias y el impacto de la morosidad bancaria en el consumo.
El economista Mauricio Monge, especialista en América Latina de la consultora británica Oxford Economics, resume en tres palabras la mirada que predomina en el exterior sobre la gestión de Javier Milei: “optimismo, pero con reservas”.
En diálogo con LA NACION desde México, Monge valora los avances en correcciones macroeconómicas y desregulaciones impulsadas desde diciembre de 2023, pero alerta sobre el “decepcionante” desempeño de la actividad económica, especialmente en los sectores que más empleo generan: construcción, manufactura y comercio.
“Es un tema preocupante desde un punto de vista macro, porque se está limitando el consumo privado. Y al limitar el consumo privado, se limita el crecimiento, especialmente de la economía doméstica, que ha estado prácticamente estancada este trimestre”, explica.
Según sus proyecciones, el consumo privado crecerá apenas 1,6% este 2026 y 0,4% el año próximo. Las tasas de interés reales altas, el lento crecimiento del empleo y los salarios reales estancados explican esa cautela.
Morosidad bancaria: impacto limitado pero persistente
Monge reconoce que la morosidad en el sistema financiero argentino es un problema, aunque su efecto macroeconómico sería relativamente acotado. El crédito al sector privado representa un porcentaje bajo del PBI en comparación con Brasil, México o Colombia. Por eso, estima que una eventual crisis de pagos costaría alrededor de 0,4% del PBI.
Sin embargo, advierte que los bancos comenzarán a refinanciar parte de esa deuda, pero eso no mejorará la situación real de los deudores. “El deudor de nivel 3 o 4 va a pasar a nivel 1 o 2, pero eso no quiere decir que su situación financiera haya mejorado. Siguen teniendo tasas de interés altas y salarios bajos”, señala.
El resultado es un círculo que frena el consumo y, por ende, el crecimiento de la economía interna.
Revisión a la baja del crecimiento para 2026
El dato de actividad del último trimestre decepcionó incluso al Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM). Oxford Economics recortó su proyección de crecimiento para 2026 de 2,8% a 2,3%. Para 2027, en cambio, la elevaron de 2,5% a 3%, principalmente por la reducción de retenciones a las exportaciones de soja y el impulso esperado en el agro.
“El Gobierno confía en que esto se va a dar sin intervención o políticas particulares. Es algo preocupante, de verdad, porque Milei tenía un proyecto que era muy llamativo”, afirma Monge.
Agrega que la desaprobación del Presidente está en su nivel más alto desde que asumió y que los indicadores macro —inflación que no baja lo suficiente, salarios caídos y falta de generación de empleo— generan resentimiento y dudas sobre la sostenibilidad del programa.
La mirada de los inversores extranjeros
Desde la perspectiva de los clientes de Oxford Economics, predomina una visión positiva por la eliminación de controles de capitales y las correcciones macro que evitaron una crisis mayor heredada del gobierno anterior. Sin embargo, el factor político genera reservas.
“Los inversores siguen con el país con cierto optimismo, pero con reserva. No quieren irse de cabeza”, resume. Recuerdan lo ocurrido durante el gobierno de Mauricio Macri y el posterior regreso de los controles con Alberto Fernández.
Tipo de cambio y presiones para la segunda mitad del año
Los modelos de Oxford Economics detectan una sobrevaluación del peso de aproximadamente 7%, que ya se ha corregido desde niveles mucho más altos. Monge critica el crawling peg inicial y valora el posterior cambio a un esquema de bandas, aunque considera que el ajuste por debajo de la inflación generó distorsiones.
Para la segunda parte de 2026, prevé presiones cambiarias estacionales una vez que termine el impulso de la cosecha, Vaca Muerta y la minería. En 2027, las elecciones de medio término podrían generar una salida fuerte de dólares similar a la observada antes de las legislativas de 2025.
Inflación: reservas también en este frente
La inflación bajó de tres dígitos en 2024 a dos dígitos en 2025, pero se estancó alrededor del 2% mensual. Oxford Economics proyecta 2,2% mensual promedio para lo que resta de 2026, por encima del 1,7% que espera el REM.
Las razones: ajustes pendientes de tarifas energéticas (las familias cubren solo el 54% del costo), la política de precios de YPF y la brecha aún existente entre dólar oficial y paralelo.
“Hay razones para ser reservados”, concluye Monge. El optimismo existe, pero está condicionado a que el proyecto económico logre traducirse en una recuperación sostenible de los sectores domésticos y a que la estabilidad política acompañe.