Mapa de exportaciones récord: los destinos y productos sorpresa que impulsaron el salto comercial
Más allá de la cosecha récord y la energía, el superávit de mayo tuvo operaciones puntuales a destinos inesperados por problemas de oferta global, mejores precios y cambios comerciales. Qué productos y países explican el boom.
El superávit comercial de mayo marcó un récord histórico que sorprendió incluso a los más optimistas. Si bien la cosecha récord de granos y el impulso de las exportaciones energéticas explican gran parte del salto, detrás de las cifras hay operaciones puntuales hacia mercados que ganaron peso de manera inesperada.
Según datos del INDEC, las exportaciones crecieron un 25% interanual en mayo, con un superávit que superó los 2.000 millones de dólares. Pero la composición del boom no fue tan lineal como parece. Hubo rubros y destinos que, por problemas de oferta en otros países, mejores precios internacionales o cambios en las condiciones arancelarias, se convirtieron en verdaderas sorpresas.
El rol de los mercados que nadie esperaba
Uno de los destinos que más creció fue India. Las ventas hacia ese país se multiplicaron por cuatro en algunos rubros. No solo por la soja y sus derivados, sino por un aumento fuerte en las exportaciones de maíz y, especialmente, de legumbres. La sequía que afectó a varios productores mundiales de lentejas y garbanzos abrió una ventana que Argentina aprovechó con agilidad.
Otro caso llamativo es Vietnam. Este país del sudeste asiático se consolidó como uno de los principales compradores de harina de soja y, de manera más sorprendente, de productos lácteos. Las exportaciones de leche en polvo hacia Vietnam crecieron más del 80% interanual. Problemas sanitarios en Nueva Zelanda y una mayor demanda interna explican parte de este salto.
Brasil, nuestro socio del Mercosur, también mostró comportamientos atípicos. Aunque las exportaciones automotrices se mantuvieron estables, hubo un repunte fuerte en ventas de trigo y de aceites vegetales. La depreciación del real y la necesidad de Brasil de reponer stocks después de una campaña agrícola complicada jugaron a favor.
Productos que salieron del radar tradicional
Más allá de los commodities clásicos, algunos productos con mayor valor agregado mostraron un desempeño destacado:
- Vino y mosto: Las exportaciones de vinos premium hacia Estados Unidos y Reino Unido crecieron casi un 30%. La recuperación de la demanda post-pandemia y la debilidad del peso hicieron que nuestros vinos sean más competitivos.
- Software y servicios basados en conocimiento: Aunque no aparecen en las estadísticas tradicionales de “bienes”, el rubro servicios sigue creciendo a doble dígito. Estados Unidos y Europa siguen siendo los principales destinos, pero sorprendió el salto hacia Chile y Colombia.
- Frutas de invierno: Las peras y manzanas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén encontraron nuevos compradores en Indonesia y Malasia, donde la oferta chilena se vio afectada por problemas logísticos.
La energía sigue siendo protagonista, pero con matices
Las exportaciones de gas natural licuado (GNL) y petróleo volvieron a ser clave. Sin embargo, lo más interesante fue el destino: Europa siguió siendo el principal comprador, pero Turquía y Egipto aparecieron con volúmenes que hace un año eran marginales. La crisis energética global sigue reconfigurando el mapa.
¿Es sostenible este salto?
Los analistas coinciden en que parte de este récord tiene componentes temporales. Problemas climáticos en competidores, precios internacionales altos y una paridad cambiaria favorable explican gran parte del boom. Pero también revelan algo más estructural: la capacidad argentina de pivotear rápidamente hacia donde hay oportunidades.
“Argentina tiene que dejar de pensar solo en los mercados tradicionales y mirar más al sudeste asiático y a África”, dice un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario. Países como Nigeria, Angola o Bangladesh podrían convertirse en los próximos “sorpresas” si se trabaja en acuerdos comerciales y en mejorar la logística.
Lo que viene
Para los próximos meses se espera que el impulso de la cosecha gruesa siga sosteniendo los números, pero el desafío será consolidar estos nuevos mercados. Eliminar retenciones de manera gradual, mejorar la competitividad impositiva y resolver la cuestión de las brechas cambiarias siguen siendo las asignaturas pendientes.
El mapa de las exportaciones argentinas está cambiando. Ya no se trata solo de soja, maíz y petróleo. Hay una diversificación lenta pero real que, si se sostiene en el tiempo, podría cambiar la estructura productiva del país.
La realidad es más compleja que un solo número récord. Pero por primera vez en mucho tiempo, ese número viene acompañado de señales que, al menos, dan algo de oxígeno a una economía que lo necesita con urgencia.