Los depósitos privados en dólares tocaron los u$s40.000 millones: ¿ayudará a reactivar el crédito?
Los ahorros en dólares de los privados alcanzaron el nivel más alto en 26 años. El BCRA busca usar ese dinero para expandir el crédito, pero analistas advierten sobre los riesgos de un sistema dolarizado y frágil.
Los depósitos privados en dólares en el sistema financiero argentino superaron los u$s40.000 millones, el nivel más alto desde 1998. Según datos del Banco Central, este récord refleja la confianza que algunos sectores están recuperando en la moneda extranjera dentro del sistema formal, después de años de fuga hacia colchones y cajas de seguridad.
El dato no es menor. Durante la mayor parte de las últimas dos décadas, los argentinos prefirieron guardar sus dólares fuera de los bancos por miedo a un nuevo “corralito”, a cepos cambiarios o a devaluaciones bruscas. Que ahora una parte importante de esos ahorros vuelva al sistema es, al menos en apariencia, una buena noticia.
El BCRA quiere usar ese dinero para reactivar el crédito
Desde el equipo económico que lidera Luis Caputo se ve este stock de depósitos como una oportunidad para expandir el crédito en dólares a sectores productivos. La idea es que parte de esos fondos se canalicen hacia préstamos a empresas exportadoras, al sector agropecuario o a la industria que necesita financiar importaciones de insumos.
“Si los depositantes confían en dejar sus dólares en el sistema, podemos empezar a pensar en un mercado de crédito en moneda extranjera más profundo”, dijo un funcionario del BCRA en off the record. La estrategia tiene sentido en el corto plazo: con reservas netas todavía ajustadas, cualquier mecanismo que permita que los dólares de los privados financien actividad económica es bienvenido.
Sin embargo, varios economistas advierten que el entusiasmo puede ser prematuro.
Los riesgos de un sistema con doble moneda
El principal problema es la dolarización de hecho que vive la Argentina. Cuando los depósitos están en dólares y los préstamos también, el banco actúa como intermediario, pero el riesgo cambiario no desaparece. Si hay una devaluación fuerte o una corrida, el sistema puede volver a tensionarse rápidamente.
“Que haya más depósitos en dólares no resuelve el problema de fondo de la falta de crédito en pesos, que es lo que realmente necesita la economía para recuperarse”, explica un analista de un banco extranjero que pidió reserva. Según su visión, mientras la inflación siga siendo alta y volátil, nadie quiere endeudarse en pesos y los bancos prefieren prestar en dólares solo a quienes generan ingresos en esa moneda.
Además, el stock de u$s40.000 millones suena grande, pero hay que ponerlo en contexto. Una parte importante de esos depósitos corresponde a grandes empresas y no a ahorristas minoristas. Y otra porción significativa está colocada a muy corto plazo, lo que limita la capacidad de los bancos para prestar a mediano y largo plazo.
Qué dice la evidencia histórica
No es la primera vez que la Argentina acumula depósitos en dólares y busca usarlos para reactivar el crédito. En los años previos al 2001, el sistema bancario estaba altamente dolarizado. Cuando llegó la crisis, la convertibilidad se rompió y los depósitos fueron pesificados por decreto. Esa experiencia sigue fresca en la memoria colectiva.
Por eso, aunque hoy el gobierno de Milei insiste en que no habrá pesificación forzosa ni cepo, la desconfianza estructural persiste. Muchos analistas sostienen que, para que el crédito en dólares realmente despegue de forma sostenible, haría falta una reforma monetaria más profunda o, al menos, varios años de estabilidad macroeconómica.
Qué puede pasar en los próximos meses
Si el BCRA logra avanzar con líneas de crédito en dólares con tasas razonables y garantías adecuadas, es posible que veamos un incremento gradual del financiamiento a sectores exportadores. Eso podría ayudar a reactivar algunas cadenas de valor que hoy están muy golpeadas.
Pero si la brecha cambiaria vuelve a ampliarse o si la inflación no baja al ritmo esperado, es probable que los depositantes prefieran retirar sus dólares antes que dejarlos disponibles para préstamos de mayor plazo.
En criollo: más dólares en los bancos es mejor que dólares debajo del colchón, pero no alcanza para declarar que el problema del crédito argentino está resuelto. Hace falta mucho más que un número récord para reconstruir la confianza necesaria para que el sistema financiero vuelva a cumplir su rol de intermediar ahorro e inversión de forma sana.
La pelota, una vez más, está del lado de la sostenibilidad de las políticas macroeconómicas. Sin eso, los u$s40.000 millones pueden terminar siendo solo un número bonito en los informes del Central.