Economía

La mora no encuentra techo: la insolvencia de las familias ya pesa en los balances bancarios

Con una morosidad de hogares en 12,8%, el deterioro de los balances se acelera por caída de ingresos reales. El Banco Provincia confirma que no es sobreendeudamiento sino pérdida de poder adquisitivo. Los bancos mantienen solvencia pero la rentabilidad anual sigue a la baja.

Publicado el 26 de julio de 2026, 09:35 hs

Gráfico de mora bancaria en Argentina con curva ascendente y balances de bancos
Ámbito — Economía

La mora crediticia de las familias argentinas no da señales de detenerse. Según los últimos datos del Banco Central, la irregularidad de los hogares alcanzó el 12,8% en el último mes relevado, mientras que en las empresas se ubica en 3,5%. El sistema financiero acumula ya varios meses de deterioro sostenido en su cartera y, por primera vez en mucho tiempo, el fenómeno empieza a reflejarse con claridad en los balances de las entidades.

El dato más preocupante es que este aumento no parece tener techo a corto plazo. Fuentes del propio Banco Central admiten en off que el fenómeno todavía no muestra signos de reversión, a pesar de las señales de desaceleración inflacionaria. La morosidad viene subiendo de forma consistente desde mediados del año pasado y ya supera con creces los niveles prepandemia.

El Banco Provincia da la clave del fenómeno

El Banco Provincia, la entidad pública más grande del país, aportó esta semana la pieza que faltaba para entender el rompecabezas. En un informe interno al que accedió El Insignia, la entidad bonaerense concluye que el aumento de la mora responde principalmente a la caída de los ingresos reales de las familias y no a un problema de sobreendeudamiento.

"No estamos viendo un aumento del apetito por deuda ni un deterioro en la calidad crediticia ex ante. Lo que estamos observando es un shock de ingresos que afecta la capacidad de pago de los deudores, incluso aquellos que históricamente cumplían en tiempo y forma", sostiene el documento.

Esta visión es transversal: la mora crece en todos los segmentos de la población, desde los sectores más vulnerables hasta los sectores medios y medio-altos. No se trata de un problema focalizado sino de un fenómeno masivo ligado al poder adquisitivo.

Los bancos, aún sólidos pero con rentabilidad a la baja

Pese al aumento de la mora, las entidades financieras mantienen niveles de solvencia holgados y, en el último trimestre, incluso mejoraron su rentabilidad. Según datos del BCRA, el ROE (return on equity) promedio del sistema en el segundo trimestre mostró una recuperación respecto al primer trimestre, aunque la comparación interanual sigue siendo negativa.

"Los bancos están absorbiendo el golpe cubriendo con mayores previsiones y con la rentabilidad que todavía generan los títulos públicos y la tasa de política monetaria", explica un ejecutivo de una entidad privada de primera línea que pidió reserva de su nombre.

Sin embargo, el mismo ejecutivo admite que si la mora de familias sigue subiendo al ritmo actual, en los próximos trimestres empezará a erosionar con mayor fuerza los resultados. Las previsiones ya se están comiendo buena parte de las ganancias.

Consumo y tarjetas, los rubros más golpeados

Los productos más afectados son los vinculados al consumo: tarjetas de crédito, préstamos personales y líneas de financiamiento para compras en cuotas. En cambio, los créditos hipotecarios y prendarios muestran niveles de mora mucho más contenidos, aunque también registran un leve aumento.

Este comportamiento es consistente con lo que se ve en la economía real: las familias recortaron primero el consumo discrecional para poder seguir pagando las obligaciones más grandes (alquiler, servicios, cuotas de vivienda). Pero cuando el ajuste ya no alcanza, empiezan a caer también las deudas menores.

¿Qué viene ahora?

El mercado espera con atención los próximos datos del BCRA y, sobre todo, cómo evoluciona el salario real y el nivel de actividad. Si la recuperación del poder adquisitivo demora en llegar, es probable que la mora siga escalando durante el resto del año.

Desde el Banco Central sostienen que el sistema financiero tiene colchones suficientes para absorber este aumento de la morosidad sin poner en riesgo su estabilidad. Pero también reconocen que cuanto más se extienda este escenario, mayor será el costo para la intermediación financiera y, en última instancia, para las familias que necesitan volver a acceder al crédito.

La ecuación es compleja: sin ingresos reales crecientes, la demanda de crédito se enfría; pero si la mora sigue subiendo, los bancos terminarán endureciendo aún más las condiciones de aprobación. Un círculo vicioso que, por ahora, no parece tener reversa inmediata.

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