La canasta básica subió 2,2% en junio y una familia necesitó más de $1.500.000 para no ser pobre
Pese a la desaceleración de la canasta alimentaria y de la inflación general, el costo de la canasta básica total se aceleró en junio. Una familia tipo ya necesita más de $1.500.000 mensuales para no caer bajo la línea de pobreza.
La canasta básica total, que marca el umbral de pobreza, subió 2,2% en junio según los datos del INDEC. Esto implica que una familia de cuatro integrantes (dos adultos y dos niños) necesitó más de $1.500.000 para cubrir sus necesidades básicas y no ser considerada pobre.
El dato llama la atención porque se da en un contexto de desaceleración tanto de la inflación general como de la canasta alimentaria. La canasta básica alimentaria, que define la línea de indigencia, aumentó solo 1,8% en el mismo mes. Sin embargo, los gastos no alimentarios (alquiler, transporte, salud, educación) empujaron al alza el costo total de vida.
Qué significa en números concretos
Para no ser pobre, una familia tipo requirió $1.503.000 aproximadamente en junio. Para no caer en la indigencia, el piso fue de unos $690.000. Estos valores representan aumentos interanuales de más del 250% en ambos casos, aunque la velocidad de suba mensual se moderó respecto de los picos de 2023 y principios de 2024.
El dato revela una tensión estructural: mientras los alimentos (que representan cerca del 50% del gasto de los hogares más pobres) se desaceleran, los servicios y el alquiler continúan presionando fuerte. En muchas ciudades del país el alquiler de un departamento de dos ambientes ya supera los $400.000 mensuales, lo que distorsiona cualquier intento de medir “pobreza” solo por la comida.
¿Por qué se acelera la canasta básica mientras baja la inflación general?
La inflación general de junio se ubicó por debajo del 2% mensual, según las mediciones privadas y las expectativas del mercado. La canasta alimentaria también mostró una suba más moderada. Sin embargo, la canasta básica total incluye componentes que no responden a la misma dinámica: prepagas, colegios privados, transporte público y tarifas de servicios que tienen ajustes pautados por contrato o por resolución.
En criollo: la comida subió menos, pero pagar el techo y llegar a fin de mes se sigue poniendo más caro. Eso explica la brecha entre la inflación “que siente la gente” y los números que publica el INDEC.
El impacto en los hogares
Cuando el costo de la canasta básica crece por encima de los salarios, la pobreza estructural aumenta aunque la inflación general baje. Según estimaciones privadas, más del 50% de los hogares argentinos ya se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Los jubilados y los trabajadores informales son los más afectados, porque sus ingresos no se ajustan con la misma velocidad que los precios de los servicios.
Además, el dato vuelve a poner en discusión la metodología de medición. La canasta que arma el INDEC no contempla las diferencias regionales (en el interior muchos alimentos son más baratos pero el transporte es más caro) ni las estrategias de supervivencia de las familias (comprar en ferias, cambiar marcas, reducir cantidades).
Qué podemos esperar en los próximos meses
Los analistas coinciden en que la desaceleración de la inflación general debería terminar contagiando también a la canasta básica total, pero el proceso será lento. Los aumentos de tarifas que se vienen en los próximos trimestres (luz, gas, agua) y la indexación de los alquileres pueden volver a presionar al alza.
Mientras tanto, la recomendación desde la nutrición y la economía doméstica sigue siendo la misma: priorizar compras inteligentes, aprovechar las ofertas de productos de estación, cocinar en casa y evitar el desperdicio. Porque cuando el dinero alcanza justo, cada peso mal gastado duele el doble.
La realidad es más aburrida: no hay soluciones mágicas ni alimentos que por sí solos resuelvan la inflación. Lo que sí hay es una necesidad urgente de que los ingresos recuperen terreno frente a una canasta que, incluso desacelerándose, sigue siendo inalcanzable para más de la mitad del país.