Economía

La AIE encendió la alarma por el estrecho de Ormuz: el bloqueo amenaza con reactivar la crisis energética

El organismo advirtió que una interrupción prolongada del tránsito por el principal corredor petrolero del mundo podría disparar los precios del crudo, afectar el suministro energético y volver a presionar la inflación global.

Publicado el 19 de julio de 2026, 15:05 hs

Mapa del estrecho de Ormuz con buques petroleros y alertas de crisis energética
Ámbito — Economía

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) encendió las alarmas ante la posibilidad de un bloqueo prolongado en el estrecho de Ormuz, el corredor marítimo por el que circula cerca del 20% del petróleo mundial. Según el organismo, una interrupción sostenida del tránsito por esta ruta clave no solo afectaría el suministro global de crudo, sino que podría reactivar una crisis energética de proporciones similares a las vividas en los últimos años.

Ormuz es el cuello de botella energético más importante del planeta. Conecta el Golfo Pérsico con el mar de Omán y es la vía de salida obligada para las exportaciones de Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes, Kuwait y Qatar. Cualquier disrupción ahí se siente de inmediato en los mercados.

La preocupación de la AIE no es teórica. En las últimas semanas, las tensiones geopolíticas en la región han aumentado, y la posibilidad de que el estrecho quede bloqueado —ya sea por conflicto armado, ataques a buques o medidas políticas— dejó de ser un escenario remoto.

Según los cálculos del organismo, una interrupción prolongada podría sacar del mercado entre 20 y 25 millones de barriles diarios de petróleo. Eso es más de lo que se perdió durante la invasión rusa a Ucrania en 2022. El impacto en los precios sería inmediato: analistas estiman subas que podrían llevar el barril de Brent por encima de los 120 dólares en cuestión de semanas.

Pero no se trata solo del crudo. Los precios de los combustibles en surtidor también se dispararían, con consecuencias directas en la inflación. La AIE recordó que, en contextos de alta incertidumbre energética, los países importadores netos como la mayoría de las economías latinoamericanas son los más vulnerables.

Argentina, por ejemplo, ya viene lidiando con una inflación que, aunque en descenso, sigue siendo sensible a los precios externos de la energía. Un shock de esta magnitud complicaría aún más el panorama para las familias y las empresas, especialmente en transporte y logística.

La AIE también señaló que las reservas estratégicas de petróleo de los países miembros podrían mitigar el golpe inicial, pero no serían suficientes para una crisis larga. “No hay sustituto rápido para el petróleo que pasa por Ormuz”, resumieron en su último informe.

Desde el punto de vista geopolítico, el estrecho siempre fue un punto caliente. Irán ya amenazó en el pasado con cerrarlo si se veía amenazado, y la presencia de milicias respaldadas por Teherán en la zona agrega un factor de riesgo adicional.

Para los mercados, la noticia llegó en un momento delicado. Después de meses de relativa estabilidad en los precios del petróleo, las tensiones en Medio Oriente vuelven a poner el foco en la fragilidad de las cadenas de suministro energético globales.

¿Qué se puede hacer? La AIE recomienda a los gobiernos diversificar fuentes de suministro, acelerar la transición hacia energías renovables y reforzar las reservas estratégicas. Pero reconoce que, en el corto plazo, poco se puede hacer si el estrecho queda bloqueado.

En criollo: dependemos de un estrecho de 33 kilómetros de ancho para que funcione gran parte de la economía mundial. Cuando la geopolítica y la energía se cruzan, los efectos no tardan en llegar al bolsillo de cada uno de nosotros.

La advertencia de la AIE sirve, al menos, para recordar que la seguridad energética no es un tema resuelto. Y que, en un mundo cada vez más interconectado e inestable, un conflicto lejano puede terminar aumentando el precio de la nafta en Buenos Aires o Córdoba.

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