IVA y Ganancias: ARCA prorroga la importación sin impuestos para 3.200 productos de primera necesidad
El organismo decidió extender la medida que elimina aranceles de importación para alimentos, bebidas, insumos médicos y medicamentos. La resolución vencía este martes y se prorroga para evitar aumentos en bienes esenciales.
Este martes vencía una resolución adoptada el año pasado por la Agencia de Recaudación de la Ciudad de Buenos Aires (ARCA) que permitía la importación sin impuestos de más de 3.200 productos considerados de primera necesidad. Finalmente, el organismo decidió prorrogarla, manteniendo la exención de IVA y Ganancias para estos bienes.
La medida alcanza principalmente a alimentos, bebidas no alcohólicas, insumos médicos y medicamentos. El objetivo es evitar que los costos impositivos se trasladen al precio final y agraven la presión sobre el bolsillo de los porteños en un contexto de inflación que, aunque desacelerada, sigue afectando el costo de vida.
¿Qué productos están incluidos?
Entre los ítems beneficiados se encuentran productos básicos de la canasta familiar: desde lácteos, aceites, harinas y conservas hasta medicamentos genéricos y elementos de higiene personal. También hay insumos para la salud como jeringas, vendas y reactivos para análisis clínicos. La lista completa supera los 3.200 códigos arancelarios.
En criollo: no se trata de lujo importado, sino de bienes que la gente compra todos los días y que, en muchos casos, tienen componentes o versiones importadas que terminan siendo más baratas o de mejor calidad que las locales.
El origen de la medida
La resolución original surgió en 2024 como una herramienta para morigerar el impacto de la inflación en productos esenciales. Al eliminar los aranceles de importación (y en algunos casos el IVA en la aduana), se buscaba que los distribuidores pudieran traer mercadería a menor costo y, en teoría, trasladar ese beneficio al precio de góndola.
Ahora bien, la efectividad de este tipo de medidas siempre genera debate. Por un lado, permite competir con productos locales y presiona a la baja los precios. Por el otro, puede afectar la industria nacional si se prolonga demasiado en el tiempo.
Impacto en el consumidor
Para el consumidor promedio, la prórroga es una buena noticia en el corto plazo. En un contexto donde los alimentos siguen siendo uno de los rubros que más inciden en el índice de inflación, cualquier herramienta que evite subas abruptas ayuda. Sin embargo, no es una solución mágica: el precio final depende de muchos otros factores (logística, tipo de cambio, márgenes de ganancia de intermediarios).
Desde el punto de vista nutricional, es positivo que se mantenga el acceso a una canasta más amplia y variada sin que el precio se dispare. Recordemos que una alimentación saludable no solo depende de qué comemos, sino de que podamos sostenerlo en el tiempo sin que se convierta en un lujo.
¿Es suficiente?
La realidad es más aburrida: medidas puntuales como esta prórroga sirven para ganar tiempo, pero no resuelven los problemas estructurales de la producción y distribución de alimentos en la Argentina. La dependencia de importaciones para ciertos insumos o productos terminados habla de una cadena de suministro que todavía tiene cuellos de botella.
Además, hay que prestar atención a la calidad y al etiquetado. Un producto importado sin aranceles no es automáticamente más saludable que uno local. Como siempre decimos, la dosis y el contexto importan más que el origen.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires justificó la prórroga en la necesidad de "proteger el poder adquisitivo de los hogares" y "garantizar el abastecimiento". Ahora resta ver cómo se traduce esto en los precios reales de las góndolas en las próximas semanas.
Lo concreto es que, al menos por un tiempo más, 3.200 productos esenciales podrán seguir entrando al país sin el peso de IVA y Ganancias en la importación. En un país donde la inflación todavía muerde, cada peso cuenta.