Inflación en dólares: Argentina se encareció 3,5% desde que asumió Milei, pero se abarató respecto de América
Un relevamiento de Fundar muestra que, medido en dólares, el costo de vida en Argentina subió 3,5% desde diciembre de 2023. Sin embargo, en comparación con el resto de la región, el país se volvió más barato. En abril se registró un abaratamiento relativo del 0,6%, aunque el transporte doméstico ya supera el promedio latinoamericano.
Según un informe reciente de la fundación Fundar, Argentina se encareció un 3,5% en dólares desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023. El dato surge de comparar la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) local con la del dólar blue y oficial, frente a la inflación promedio de un conjunto de países de América Latina.
La novedad del último mes es que en abril se registró un abaratamiento relativo del 0,6% respecto de la región. Es decir, los precios locales subieron menos que en el promedio de los países relevados. Sin embargo, este es solo un dato puntual dentro de una tendencia general de encarecimiento acumulado.
"La realidad es más aburrida que los titulares que prometen un país repentinamente barato", explica el informe. El tipo de cambio se movió fuerte en los primeros meses, lo que generó una fuerte devaluación real que abarató transitoriamente los precios en dólares. Pero la inflación doméstica, aunque en baja, no se detuvo, y eso fue recomponiendo el nivel relativo de precios.
El caso del transporte
Uno de los datos más llamativos del relevamiento es que el transporte doméstico en Argentina ya se volvió más costoso que el promedio de América Latina. Mientras que en diciembre de 2023 estaba por debajo, en abril de 2025 supera el índice regional. Esto se explica por los fuertes aumentos tarifarios en colectivos, trenes y subtes que se aplicaron en los últimos meses, combinados con una relativa estabilidad cambiaria.
En criollo: aunque muchos servicios y productos siguen siendo más baratos que en Chile, Uruguay o Brasil, el transporte urbano ya no forma parte de esa lista. Es un cambio estructural que vale la pena seguir de cerca, porque afecta directamente el costo de vida de las familias.
¿Por qué importa medir en dólares?
Comparar en dólares no es un capricho. Sirve para entender la competitividad del país, el poder adquisitivo de los salarios en moneda dura y el atractivo para el turismo y las inversiones. Cuando un país se encarece en dólares, pierde capacidad de competir con sus vecinos. Cuando se abarata, puede volverse más atractivo para visitantes y exportadores.
El informe de Fundar utiliza una canasta representativa de bienes y servicios y la compara mes a mes con la evolución de precios en dólares de Argentina versus un promedio ponderado de países de la región. No es un ejercicio académico: es una forma concreta de ver si la “competitividad” que promete el ajuste fiscal y cambiario se está materializando.
Los matices económicos
Esto no significa que la gente esté mejor o peor. La inflación en pesos sigue siendo alta (aunque bajó mucho desde los picos de 2023), y los salarios en pesos perdieron poder adquisitivo en los primeros meses del gobierno. Medir en dólares muestra otro ángulo: cómo nos posicionamos frente al resto de la región.
El abaratamiento relativo de abril es una buena noticia para quien piensa en turismo receptivo o en exportaciones, pero el acumulado de 3,5% de encarecimiento desde diciembre advierte que la ventaja inicial se está diluyendo. Si la inflación local no sigue convergiendo rápido hacia los niveles regionales, esa ventaja puede desaparecer por completo en los próximos meses.
Qué significa para la vida real
Para el ciudadano común, estos números se traducen en si el asado, el colectivo o el supermercado se siente más o menos caro comparado con lo que cuesta en países vecinos. Para el emprendedor, indica si es más o menos atractivo abrir un negocio orientado al mercado externo o al turismo.
La conclusión del relevamiento es clara: Argentina sigue siendo, en términos relativos, más barata que a fines de 2023 respecto de América Latina, pero la tendencia se está revirtiendo lentamente. El transporte ya lo demuestra. Seguir esta métrica en los próximos meses será clave para entender si el programa económico logra sostener la competitividad que generó la devaluación inicial.
En resumen, no hay milagros ni catástrofes. Hay una dinámica de precios, tipo de cambio e inflación que merece ser observada sin dogmas. La economía, como siempre, es más compleja que los titulares.