Inflación en CABA: los precios desaceleran, pero los servicios siguen golpeando el bolsillo porteño
El IPC porteño registró un aumento de 1,81% en junio, consolidando la desaceleración de los últimos tres meses. Sin embargo, los servicios siguen subiendo por encima de los bienes y frenan una caída más fuerte de la inflación.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la Dirección General de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires confirmaron lo que muchos porteños ya sentían en la billetera: la inflación en CABA marcó un 1,81% en junio. Es el tercer mes consecutivo con una tendencia a la baja, pero la desaceleración todavía se siente tibia.
La foto general del semestre
Si miramos los últimos tres meses, la inflación porteña viene bajando de forma sostenida. Después de los picos de marzo y abril, junio cerró con el número más bajo del semestre. Sin embargo, el acumulado del año ya supera el 25% solo en la Ciudad, lo que sigue complicando el poder adquisitivo de los salarios.
El dato positivo es que los bienes mostraron una suba más moderada. Alimentos y bebidas, que suelen ser el motor de la inflación, crecieron por debajo del promedio general. Pero ahí aparece el problema estructural: los servicios.
Servicios, el talón de Aquiles porteño
Transporte, alquileres, prepagas, tarifas de luz y gas, colegios privados y servicios públicos en general siguen subiendo a un ritmo que duplica o triplica al de los bienes. Esto no es nuevo, pero se está convirtiendo en un límite concreto para que la inflación general baje más rápido.
En criollo: podés controlar mejor el precio de la carne o la yerba, pero no podés negociar la boleta de luz, el aumento del subte o el ajuste automático de tu alquiler. Y esos aumentos se comen gran parte de la desaceleración que se ve en los supermercados.
¿Por qué los servicios suben más?
Hay varios factores. Por un lado, muchos servicios tienen ajustes trimestrales o semestrales que se activan con retraso. Por otro, varios están atados a costos en dólares (como insumos importados) o a paritarias que todavía se negocian en un contexto de alta inflación pasada. Además, la corrección de tarifas públicas que se viene postergando desde hace años también presiona este rubro.
El resultado es un IPC donde la canasta de servicios explica casi el 60% de la suba mensual, según los datos de la Dirección de Estadística porteña.
Qué significa esto para el bolsillo
Para un hogar porteño promedio, esto implica que la parte más rígida del gasto (alquiler, servicios, transporte, salud y educación) sigue comiéndose una porción cada vez más grande del ingreso. Aunque los precios de los alimentos aflojen, la sensación de que “todo sube” no desaparece porque los servicios no dan tregua.
Esto también explica por qué muchas familias porteñas sienten que la inflación “no baja tanto” como dicen los números: porque su canasta personal está más cargada de servicios que de bienes.
El panorama hacia adelante
Los analistas privados esperan que la tendencia de desaceleración continúe en los próximos meses, siempre que no aparezcan nuevos ajustes fuertes de tarifas o devaluaciones. Sin embargo, la brecha entre bienes y servicios sigue siendo el principal desafío para que el IPC porteño baje de forma más contundente.
Mientras tanto, el consejo práctico sigue siendo el mismo de siempre: en un contexto de inflación alta aunque desacelerada, armar un presupuesto realista y revisar los gastos fijos (especialmente servicios y suscripciones) sigue siendo la mejor defensa del bolsillo.
La inflación no se resolvió, pero al menos dejó de acelerarse. Ahora el desafío es que la baja llegue también a los rubros que más duelen todos los meses: la luz, el gas, el alquiler y el colectivo.