Economía

Fed: Wall Street sigue esperando suba de tasas en 2026 pese a la deflación de junio

Aunque la deflación de junio mejoró el ánimo de los inversores, analistas de Wall Street mantienen su previsión de alzas de tasas para 2026. El conflicto en Medio Oriente y la energía siguen siendo riesgos clave para la inflación.

Publicado el 14 de julio de 2026, 13:10 hs

Gráfico de Wall Street con proyecciones de tasas de la Fed y curva de inflación descendente
Ámbito — Economía

La fuerte baja de precios registrada en junio en Estados Unidos generó un suspiro de alivio en los mercados, pero no alcanzó para modificar las expectativas de Wall Street sobre la política monetaria de la Reserva Federal.

Según las últimas encuestas a economistas y operadores, la mayoría sigue proyectando que la Fed terminará subiendo las tasas de interés en algún momento de 2026, incluso después de que el dato de deflación de junio mostrara una contracción de los precios por primera vez en mucho tiempo.

La señal de Kevin Warsh, ex gobernador de la Fed y actual asesor cercano a círculos republicanos, reforzó esa visión. Warsh planteó que la inflación sigue siendo un riesgo latente y que la política monetaria no debería descartar ajustes al alza si las condiciones lo demandan.

"El conflicto en Medio Oriente y la cuestión energética pueden volver a impactar sobre la inflación de EEUU", remarcaron varios analistas consultados. Un eventual escalamiento de las tensiones en la región podría disparar nuevamente los precios del petróleo y, por ende, de la energía y los alimentos, reavivando presiones inflacionarias.

¿Por qué persiste la expectativa de suba?

La deflación de junio es un dato bienvenido, pero se lee como un fenómeno transitorio. La mayoría de los modelos que usan los bancos de inversión incorporan la posibilidad de que la inflación subyacente se mantenga por encima del objetivo del 2% que persigue la Fed. Además, el mercado laboral sigue relativamente ajustado y el consumo no da señales de derrumbe.

En criollo: la Fed ya bajó tasas en 2024 y 2025, pero Wall Street no cree que el ciclo de recortes sea eterno. Piensan que en 2026 podría haber que pisar el freno otra vez si la economía se recalienta.

El rol de la geopolítica

El factor que más preocupa a los estrategas es la incertidumbre externa. Un conflicto prolongado en Medio Oriente no solo afecta el precio del crudo, sino que genera volatilidad en los mercados financieros y presiones sobre las cadenas de suministro globales.

"Es muy difícil proyectar inflación sin saber cómo evoluciona el tablero geopolítico", admitió un economista jefe de un banco global. Por eso, las proyecciones incorporan un sesgo alcista para las tasas en el mediano plazo.

Qué significa para la economía real

Si finalmente la Fed sube tasas en 2026, el impacto se sentiría en el costo de los créditos hipotecarios, los préstamos empresariales y el dólar. Para los países emergentes, incluyendo Argentina, una Fed más restrictiva suele implicar mayor presión sobre las monedas locales y mayores costos de financiamiento externo.

La realidad es más aburrida: no hay un camino lineal ni predecible. La deflación de junio es una buena noticia, pero no borra los riesgos estructurales que los analistas de Wall Street ya están precioando.

Esto no significa que vayamos a ver tasas altas de inmediato. La Fed mantendrá un tono cauteloso, pero los mercados ya descuentan que el ciclo actual de recortes tiene fecha de vencimiento.

En un contexto de tanta incertidumbre, la mejor estrategia sigue siendo la misma de siempre: no apostar todo a un solo escenario. Tanto para inversores como para empresas y gobiernos, la prudencia y la diversificación son las únicas herramientas confiables cuando la geopolítica y la inflación juegan en la misma mesa.

← Volver al blog