Economía

Exdirectivo de la UIA advierte que el Súper RIGI fragmentará el mapa impositivo argentino

Diego Coatz, exdirector del Centro de Estudios de la UIA y actual titular de la consultora I+D, aseguró que el régimen de incentivos a grandes inversiones genera un sistema impositivo a dos velocidades que perjudica a las empresas locales sin alcanzar los objetivos de desarrollo productivo.

Publicado el 30 de junio de 2026, 17:35 hs

Diego Coatz en una conferencia de prensa sobre política industrial argentina
Ámbito — Economía

El Súper RIGI (Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones) genera cada vez más ruido en el sector industrial argentino. Diego Coatz, exdirectivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) y actual director de la consultora I+D, fue contundente: el nuevo marco legal no solo no promueve la integración productiva local, sino que amenaza con fragmentar aún más el mapa impositivo del país.

Según Coatz, el régimen aprobado en la Ley Bases crea un sistema impositivo a dos velocidades. Por un lado, las grandes inversiones extranjeras acceden a beneficios fiscales extraordinarios durante décadas. Por el otro, las empresas locales siguen cargando con la presión tributaria habitual, sin contraprestaciones equivalentes. “Esto genera una competencia desleal de manual”, señaló el economista.

Falta de anclaje productivo

Uno de los puntos que más preocupa a Coatz es la ausencia de obligaciones concretas de integración con la industria nacional. El Súper RIGI no contempla compromisos vinculantes para crear redes de proveedores locales ni programas de transferencia de tecnología. En criollo: las megainversiones pueden operar casi como enclaves económicos sin que el resto del tejido productivo argentino se beneficie de manera estructural.

“Si no hay mecanismos que obliguen a comprar insumos locales o a capacitar mano de obra y transferir know-how, estamos replicando el modelo de los ’90 con otro nombre”, advirtió el especialista durante una reciente exposición ante cámaras sectoriales.

El riesgo de la fragmentación impositiva

El exdirectivo de la UIA explicó que el régimen puede generar una fragmentación del mapa impositivo a nivel nacional. Provincias que ya compiten por inversiones ofreciendo exenciones propias ahora tendrán que lidiar con un régimen federal aún más generoso. El resultado, según Coatz, es un verdadero “festival de excepciones” que termina erosionando la base imponible de las provincias y del Estado nacional.

“Terminamos con un sistema donde las grandes empresas pagan poco o nada durante 30 años, mientras las pymes y las industrias medianas sostienen el gasto público. Eso no es desarrollo, es concentración”, resumió.

Ausencia de visión de largo plazo

Coatz también criticó la falta de una política industrial integral. Para el economista, un régimen de este tipo debería venir acompañado de una estrategia clara de desarrollo de proveedores, de fondos de capacitación y de metas cuantificables de contenido local. Nada de eso aparece en el texto actual.

“El problema no es incentivar las grandes inversiones. El problema es hacerlo sin pedir nada a cambio en términos de desarrollo productivo. Eso es lo que termina generando dependencia tecnológica y escasa derrame sobre el resto de la economía”, indicó.

Desde el Gobierno defienden el Súper RIGI argumentando que es la única forma de atraer proyectos de escala que, de otro modo, irían a otros países de la región. Sin embargo, voces como la de Coatz —que conoce por dentro cómo funciona la industria argentina— advierten que sin salvaguardas productivas, los beneficios pueden terminar siendo más simbólicos que reales para la mayoría de los argentinos.

La discusión recién empieza. En un contexto de ajuste fiscal y necesidad de divisas, el debate sobre qué tipo de inversiones queremos atraer y bajo qué condiciones se vuelve central. Por ahora, el Súper RIGI avanza sin los anclajes locales que, según expertos como Diego Coatz, serían imprescindibles para que no se transforme en un nuevo factor de desigualdad impositiva y productiva.

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