Economía

Escala mínima viable: el paper con el que Milei y Reidel justifican la desregulación

El Presidente y el ex titular de Nucleoeléctrica publicaron un trabajo académico que busca dar fundamento teórico al programa de desregulación. Explica que un país requiere un “piso” de capital, productividad y empleo para crecer, aunque no ofrece números específicos para la Argentina actual.

Publicado el 10 de julio de 2026, 00:20 hs

Javier Milei y Demian Reidel en un evento formal, con gráficos económicos de fondo
Ámbito — Economía

El Presidente Javier Milei y Demian Reidel, ex titular de Nucleoeléctrica Argentina, presentaron un paper que busca dar sustento teórico a la estrategia de desregulación y achicamiento del Estado que viene impulsando el gobierno desde diciembre de 2023.

El documento, titulado en torno al concepto de “escala mínima viable”, sostiene que todo país necesita alcanzar ciertos umbrales básicos de capital acumulado, productividad y nivel de empleo formal para poder sostenerse y crecer en el largo plazo. Por debajo de esa “escala mínima”, explican, cualquier intento de intervención estatal termina siendo contraproducente y genera más daño que beneficio.

El argumento central

Según los autores, la desregulación no es un capricho ideológico sino una necesidad práctica: solo cuando un país supera ese umbral mínimo el mercado puede asignar recursos de manera eficiente. Por debajo de él, la economía requiere un marco institucional fuerte y, paradójicamente, un Estado más acotado que no consuma los recursos que deberían destinarse a acumular capital.

El trabajo acompaña el programa económico oficial de shock fiscal, deregulación y apertura comercial. Sin embargo, como reconocen varios economistas que ya lo leyeron, el paper es más conceptual que empírico: no ofrece una medición concreta de cuál sería esa “escala mínima viable” para la Argentina de 2025, con sus niveles actuales de pobreza, informalidad y capital humano.

¿De dónde sale la idea?

El concepto de “escala mínima viable” (minimum viable scale) es tomado de la literatura de emprendimiento y se adapta aquí al análisis macroeconómico. Milei y Reidel argumentan que, al igual que una startup necesita cierto tamaño para sobrevivir sin subsidios, un país también requiere un stock mínimo de capital físico, tecnológico y humano para que las fuerzas de mercado operen sin distorsiones graves.

“Por debajo de esa escala, cualquier regulación adicional solo aumenta los costos de transacción y reduce aún más la productividad”, sostienen. De ahí que la prioridad sea primero bajar el gasto público, desregular y permitir la destrucción creativa, aunque eso implique costos sociales en el corto plazo.

Reacciones y críticas

El paper ya generó debate en círculos académicos. Algunos economistas ortodoxos lo celebran como un aporte interesante para justificar reformas estructurales. Otros, más heterodoxos, critican que el documento ignora la especificidad argentina: 40% de informalidad, bajo nivel de inversión extranjera directa y un stock de capital que lleva décadas de estancamiento.

“Es un marco teórico elegante, pero sin números concretos se convierte en una justificación genérica para cualquier ajuste”, resumió un investigador del CONICET que prefirió no ser nombrado.

Desde el oficialismo, en cambio, lo presentan como respaldo intelectual al “sinceramiento” de la economía. Reidel, que ya había acompañado a Milei en distintas charlas, se convirtió en uno de los pocos técnicos con experiencia de gestión que el Presidente suele citar.

Qué significa en la práctica

Más allá de la discusión académica, el concepto tiene consecuencias concretas en la política pública. Si el argumento central es que la Argentina aún no alcanzó esa “escala mínima viable”, entonces la receta es clara: seguir achicando el Estado, eliminando regulaciones y esperando que el mercado, una vez liberado, genere el capital y la productividad necesarios para “cruzar el umbral”.

El riesgo, advierten varios analistas, es que ese umbral sea más alto de lo que los autores creen y que el costo social de llegar allí termine siendo políticamente insostenible.

En criollo: el paper le pone nombre académico a la idea de que “primero hay que ajustar y después crece”. La discusión ahora pasa a si ese orden es viable en un país con la historia y la estructura social de la Argentina.

Lo cierto es que el documento marca un intento del gobierno de pasar de la intuición libertaria a un marco teórico más estructurado. Queda por ver si ese marco resiste el contraste con los datos duros de la economía real en los próximos meses.

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