Economía

Empleo privado en EE.UU. se desacelera en junio y decepciona expectativas

El sector privado creó solo 98.000 empleos en junio, por debajo de lo esperado y menos que en mayo. El dato anticipa el informe oficial de empleo que se conocerá este jueves y genera preocupación por el enfriamiento de la economía norteamericana.

Publicado el 1 de julio de 2026, 12:50 hs

Gráfico descendente de creación de empleos privados en Estados Unidos durante junio
Ámbito — Economía

El empleo privado en Estados Unidos mostró una clara desaceleración en junio, con la creación de solo 98.000 puestos de trabajo, según el informe ADP. Esta cifra quedó muy por debajo de las expectativas de los analistas, que rondaban los 110.000 a 120.000 empleos, y representa una merma respecto a los 136.000 (revisados) del mes anterior.

El dato, que suele funcionar como anticipo del informe oficial de empleo no agrícola que publicará el Departamento de Trabajo este jueves, genera preocupación en un contexto de incertidumbre económica global. Si bien la economía estadounidense se mantiene relativamente sólida, las señales de enfriamiento del mercado laboral se acumulan.

Crecimiento dispar por sectores

El informe del procesador de nóminas ADP reveló un panorama desigual. El sector de los servicios fue el que más impulsó la contratación, mientras que la industria manufacturera y la construcción mostraron un desempeño mucho más débil. Las empresas de tamaño medio fueron las que más sumaron personal, en contraste con las grandes compañías, que prácticamente se mantuvieron estables.

"Estamos viendo una moderación clara en la contratación", señaló la economista principal de ADP, Nela Richardson. "Las empresas están siendo más cautelosas a la hora de sumar personal ante la incertidumbre sobre las tasas de interés y el impacto de las políticas comerciales".

Qué significa para el informe oficial del jueves

El mercado espera que el informe oficial muestre una creación de alrededor de 110.000 empleos no agrícolas en junio, con la tasa de desempleo estabilizada cerca del 4,2%. Sin embargo, los datos privados suelen anticipar la tendencia general, aunque no siempre coinciden exactamente.

Esta desaceleración se suma a otras señales de enfriamiento: el crecimiento del PIB se moderó en el primer trimestre, la inflación se mantiene por encima de la meta del 2% y la Reserva Federal mantiene una postura cautelosa respecto a posibles recortes de tasas.

Impacto en los mercados y la Fed

Los inversores reaccionaron con cautela. Los rendimientos de los bonos del Tesoro bajaron levemente y el dólar se debilitó frente a otras monedas. Wall Street opera con movimientos mixtos, a la espera del dato oficial.

Para la Reserva Federal, este tipo de lecturas refuerza la idea de que la economía no está ni sobrecalentada ni en recesión. Eso le da margen para tomar decisiones basadas en datos, sin la presión de tener que actuar de urgencia.

Contexto argentino

Para la Argentina, cualquier signo de desaceleración en Estados Unidos tiene impacto directo. Una economía norteamericana más débil suele traducirse en menor demanda de commodities, presión sobre los precios de la soja y el maíz, y mayor aversión al riesgo en los mercados emergentes. En un año donde el Gobierno busca estabilizar la economía y volver a los mercados, estos datos se siguen con especial atención.

La realidad es más aburrida: no hay un solo dato que defina el panorama. Pero la tendencia de los últimos meses es clara: el mercado laboral estadounidense ya no es el motor imparable que fue durante 2023 y buena parte de 2024. Eso cambia las expectativas tanto para la política monetaria de la Fed como para las perspectivas de la economía global.

Lo concreto es que las empresas están contratando menos. Y cuando las empresas contratan menos, el resto de las variables —consumo, inversión, confianza— tienden a seguir el mismo camino, aunque sea con cierto rezago.

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