El salario pretendido por los argentinos promedió $1.805.897 en mayo y volvió a perder contra la inflación
Las remuneraciones solicitadas subieron apenas 1,18% en mayo, quedando por debajo del IPC. Finanzas e Ingeniería lideran las pretensiones, pero las brechas sectoriales marcan un mercado laboral fragmentado.
El salario pretendido por los argentinos en mayo promedió los $1.805.897, según los datos de la última encuesta de Bumeran. Representa un aumento del 1,18% respecto al mes anterior, pero volvió a quedar por debajo de la inflación medida por el IPC, que se ubicó en torno al 2,2% según estimaciones privadas.
Este es el segundo mes consecutivo en el que las pretensiones salariales no logran empatarle a la suba de precios. En abril ya se había registrado una dinámica similar, lo que profundiza la pérdida de poder adquisitivo de quienes buscan empleo o intentan renegociar su sueldo.
Finanzas e Ingeniería, en la cima
Como es habitual, hay grandes diferencias según el sector. Los sueldos más altos los piden los profesionales de Finanzas y Contabilidad, seguidos de cerca por los de Ingeniería. En el otro extremo aparecen áreas como Administración y Finanzas (no confundir con la anterior) y Atención al Cliente, donde las pretensiones son sensiblemente más bajas.
Estas brechas no son nuevas, pero se agrandan en contextos de alta inflación. Las empresas de tecnología, finanzas y energía compiten por talento calificado y están dispuestas a pagar más. El resto del mercado, especialmente pymes y sectores tradicionales, ofrece ajustes mucho más modestos.
¿Por qué las pretensiones no le ganan a la inflación?
Hay varias razones. Por un lado, el mercado laboral argentino sigue siendo muy débil. La desocupación oficial ronda el 7%, pero el subempleo y la informalidad son mucho más altos. Esto genera que muchos candidatos prefieran asegurar un ingreso antes que exigir un salario que refleje plenamente la inflación.
Por otro lado, las empresas están ajustando sus presupuestos con lupa. Después de varios años de alta inflación, muchas optan por congelar vacantes o reemplazar empleados por perfiles más junior con pretensiones menores.
"La gente ya no pide lo que necesita para mantener su poder adquisitivo, sino lo que cree que puede conseguir", sintetiza un recruiter con años de experiencia en el sector que consultamos off the record.
La realidad detrás de los números
Es importante aclarar que el salario pretendido no es lo mismo que el salario ofrecido ni, mucho menos, el que finalmente se paga. En general, las empresas terminan ofreciendo entre un 10% y un 20% menos de lo que los candidatos solicitan. Y en muchos casos la brecha es mayor.
Además, estos datos de Bumeran reflejan principalmente búsquedas online, es decir, un segmento más formal y profesional del mercado. En la economía informal o en empleos de baja calificación, las cifras reales suelen ser bastante inferiores.
¿Qué se viene en los próximos meses?
Todo indica que la dinámica no va a cambiar drásticamente en el corto plazo. Si la inflación mensual se mantiene por encima del 2%, las pretensiones salariales deberían subir al menos 3% mensual solo para empatar. Algo que, por ahora, no parece estar ocurriendo.
Los analistas coinciden en que hasta que no haya una recuperación sostenida del empleo formal y una baja más clara de la inflación, los salarios seguirán corriendo de atrás.
Mientras tanto, para quienes están buscando trabajo o pensando en cambiar de empleo, el consejo práctico es claro: investigá bien el rango salarial del sector y la empresa antes de poner una cifra. Pedir demasiado puede hacer que directamente no te llamen. Pedir demasiado poco, en cambio, te puede dejar atrapado en un sueldo que dentro de seis meses ya volvió a perder contra los precios.
La brecha entre lo que queremos ganar y lo que el mercado está dispuesto a pagar sigue siendo uno de los grandes dolores de cabeza de los trabajadores argentinos en 2025.