El ingreso disponible creció en abril tras siete meses de caídas: ¿qué pasará en los próximos meses?
La combinación de mejoras salariales y una inflación más baja permitió que el ingreso disponible de trabajadores y jubilados subiera en abril después de siete meses consecutivos de retrocesos. Analizamos qué factores pueden sostener o frenar esta recuperación en el segundo semestre.
El ingreso disponible de los hogares argentinos mostró una mejora en abril, cortando una racha de siete meses consecutivos de caídas. Según los datos que vienen circulando en los últimos días, la combinación de paritarias que empezaron a cerrar por encima de la inflación y una desaceleración más clara del IPC fue lo que permitió que, después de pagar los gastos fijos, a trabajadores y jubilados les quedara un poco más de plata en el bolsillo.
En criollo: el salario real dejó de caer tan fuerte y eso se sintió en el ingreso disponible. No es que de repente todos estamos forrados, pero al menos la sangría se frenó. Esto es clave porque el consumo privado viene siendo uno de los grandes lastres de la actividad económica en los últimos meses.
¿De dónde salió esta mejora?
Por un lado, las negociaciones paritarias. En varios sectores (comercio, bancarios, algunos gremios estatales) los aumentos acordados empezaron a ganarle a la inflación mensual. Por el otro, la inflación de abril fue sensiblemente más baja que la de meses anteriores, lo que reduce la pérdida de poder adquisitivo casi de forma automática.
A esto hay que sumarle que algunos gastos fijos (como tarifas de servicios públicos) no subieron en abril con la misma agresividad que en los primeros meses del año. Ese combo hizo que el “ingreso disponible” —es decir, lo que queda después de pagar alquiler, servicios, transporte básico y alimentos de primera necesidad— mostrara una variación positiva.
La foto de los últimos ocho meses
Desde septiembre del año pasado hasta marzo de este año, el ingreso disponible venía cayendo mes a mes. La devaluación post PASO, el salto inflacionario de diciembre y los tarifazos de los primeros meses del año explican gran parte de esa caída. Abril marca el primer rebote. Pero como siempre en economía argentina, la pregunta inmediata es: ¿es un rebote técnico o el comienzo de una tendencia?
Qué puede pasar de acá a fin de año
Hay tres escenarios posibles que se discuten en los centros de estudio y en los propios ministerios.
El más optimista sostiene que si la inflación sigue bajando (hacia el 2% mensual o menos) y las paritarias cierran en torno al 35-40% anual, el ingreso disponible podría crecer entre 1% y 2% en promedio en el segundo semestre. Eso daría un pequeño impulso al consumo masivo, sobre todo en el rubro alimentos, bebidas y algunos servicios.
El escenario intermedio —el que parece más probable hoy— es que el rebote sea muy moderado. La razón principal es que el ajuste fiscal y la licuación de jubilaciones y planes sociales siguen operando como un freno. Además, la recesión sigue golpeando fuerte en sectores como la construcción y la industria, donde el empleo formal viene cayendo.
El escenario pesimista advierte que, si la inflación vuelve a acelerarse por alguna razón (devaluación, tarifas o dólar blue desbocado), el ingreso disponible volvería a caer antes de fin de año. En ese caso, el segundo semestre sería tan malo o peor que el primero.
El rol de las jubilaciones y los planes sociales
Un dato que no suele aparecer en los titulares pero que es clave: gran parte de la mejora de abril se concentró en los jubilados que cobraron el bono compensatorio y en algunos sectores de trabajadores registrados. Los monotributistas y los informales, que son más de la mitad de la fuerza laboral, siguen con ingresos muy comprimidos.
La fórmula de movilidad jubilatoria sigue siendo un tema de debate fuerte. Si se mantiene la actual, las jubilaciones volverían a perder contra la inflación en los próximos meses. Eso recortaría de cuajo cualquier mejora en el ingreso disponible agregado.
Qué significa esto para el consumo
Los economistas coinciden en que el consumo masivo no se va a recuperar con fuerza mientras el ingreso disponible no muestre al menos tres o cuatro meses consecutivos de crecimiento. Hasta ahora solo tenemos un mes. Es muy poco para cantar victoria.
En la práctica, lo que se ve en los supermercados es una mayor rotación de segundas y terceras marcas, promociones agresivas y gente estirando los pesos lo máximo posible. Nada que indique un cambio de tendencia profundo.
Conclusión (sin globos de optimismo)
Abril fue un buen mes en términos relativos. Después de siete meses de caída, cualquier rebote se celebra. Pero la sostenibilidad de esta mejora depende de que la inflación siga bajando de forma consistente y de que las paritarias no se desinflen en los próximos cierres.
La realidad es más aburrida: no hay un boom de consumo a la vista. Hay, en el mejor de los casos, un piso. Y en economía, pisar el fondo y empezar a rebotar no es lo mismo que arrancar un crecimiento sostenido.
Para los hogares, el consejo práctico es el de siempre: seguir administrando con mucha prudencia, priorizar gastos fijos y no endeudarse pensando que “ya viene la recuperación”. Porque esa recuperación, por ahora, es solo un dato de un mes.