El Gobierno eliminará el 99% de las retenciones a la industria: qué productos seguirán alcanzados
De 17.229 bienes con retenciones en diciembre de 2023, en junio de 2027 quedarán solo 143. La medida busca impulsar las exportaciones manufactureras, aunque algunos sectores clave seguirán pagando Derechos de Exportación.
El Gobierno nacional avanza con una de las reformas más profundas en materia de tributación a las exportaciones: para junio de 2027 quedarán apenas 143 bienes de la industria manufacturera alcanzados por Derechos de Exportación, lo que representa la eliminación del 99% de las retenciones que pesaban sobre el sector en diciembre de 2023, cuando el número era de 17.229 productos.
La información surge de un informe oficial del Ministerio de Economía y fue confirmada por fuentes del equipo económico. La decisión forma parte de una estrategia más amplia para desgravar las exportaciones industriales y mejorar la competitividad de las manufacturas argentinas, que históricamente han sido castigadas por este tipo de impuestos.
¿Por qué se eliminan las retenciones?
Los Derechos de Exportación (DEX) han sido durante décadas una herramienta fiscal utilizada por distintos gobiernos para recaudar en momentos de necesidad. Sin embargo, los economistas coinciden en que su efecto es desincentivar la agregación de valor. Al gravar la salida de productos elaborados, se termina favoreciendo la exportación de commodities en bruto. La reducción masiva busca revertir esa lógica.
Según los datos oficiales, la baja se viene implementando de forma gradual desde 2024. En una primera etapa se eliminaron retenciones a miles de productos de bajo impacto recaudatorio pero alto potencial exportador. La meta es llegar a junio de 2027 con un esquema extremadamente acotado.
Qué productos seguirán con retenciones en 2027
Aunque la lista definitiva aún está en revisión técnica, trascendió que los 143 bienes que mantendrán DEX corresponden principalmente a sectores considerados estratégicos o con alta capacidad de generar divisas sin comprometer el abastecimiento interno. Entre los rubros que seguirían alcanzados se encuentran:
- Algunos productos siderúrgicos y derivados del acero
- Ciertos bienes petroquímicos de alto valor
- Partes específicas de la industria automotriz (en particular aquellas con alto componente importado)
- Productos de la industria láctea con cierto grado de elaboración (casos puntuales)
- Manufacturas de origen agroindustrial que compiten directamente con la exportación de commodities (como harinas, aceites y algunos subproductos)
La idea es mantener gravámenes solo en aquellos casos donde la exportación sin retenciones podría generar distorsiones internas o donde el Estado considera que aún necesita recaudación para financiar políticas sectoriales.
Impacto esperado en la economía
Desde el sector industrial celebran la medida. La Unión Industrial Argentina (UIA) viene reclamando desde hace años una baja sustancial de las retenciones a las manufacturas. Según sus cálculos, la eliminación de estos gravámenes podría aumentar las exportaciones industriales en más de 4.000 millones de dólares anuales una vez completada la transición.
Sin embargo, no faltan las voces críticas. Algunos economistas advierten que la pérdida de recaudación (estimada en torno a los 1.200 millones de dólares anuales cuando el esquema esté completo) deberá ser compensada de otra forma, ya sea con mayor presión impositiva interna o con recortes de gasto.
El contexto regional
Argentina es uno de los países de la región con mayor uso histórico de derechos de exportación. Brasil, por caso, eliminó casi por completo este tipo de gravámenes sobre manufacturas hace décadas. Chile y Uruguay mantienen esquemas muy acotados o directamente no los aplican a productos industriales.
La decisión del Gobierno argentino se alinea, entonces, con una tendencia regional de largo plazo: bajar la tributación a las exportaciones de valor agregado para ganar competitividad internacional.
Qué sigue ahora
El cronograma prevé que durante 2025 y 2026 se complete la mayor parte de la desgravación. En paralelo, el Ministerio de Economía trabaja en un nuevo régimen de incentivos a la inversión industrial exportadora que compensaría la baja de recaudación con mayor volumen de exportaciones.
Para las PyMEs manufactureras, la noticia es particularmente relevante. Muchos de estos emprendimientos exportan volúmenes pequeños de productos de nicho que hasta ahora quedaban atrapados en la maraña de retenciones. La simplificación les permitirá planificar con mayor horizonte.
La realidad es más compleja de lo que parece: eliminar retenciones no garantiza automáticamente más exportaciones. Se necesitan también tipo de cambio competitivo, costos logísticos razonables, financiamiento para capital de trabajo y, sobre todo, reglas de juego estables. Pero sin duda este es un paso importante en la dirección correcta.
En criollo: después de décadas de usar las retenciones como cajita de recaudación fácil, el Estado parece haber entendido que es más importante tener industrias vivas exportando que cobrarles un impuesto cada vez que venden afuera. Veremos si el resto de las condiciones acompañan.