Economía

El déficit comercial de EE.UU. se disparó 42,2% en mayo por el boom de importaciones

El saldo comercial estadounidense registró un fuerte deterioro en mayo, impulsado por un salto en las importaciones y una caída en las exportaciones. La incertidumbre generada por la política arancelaria de Trump explica gran parte del movimiento.

Publicado el 7 de julio de 2026, 13:10 hs

Gráfico de barras mostrando el aumento del déficit comercial de Estados Unidos en mayo
Ámbito — Economía

El déficit comercial de Estados Unidos se disparó un 42,2% en mayo respecto a abril, alcanzando los 75.300 millones de dólares, según los datos publicados por el Departamento de Comercio. Es el mayor salto mensual en más de un año y medio.

Las importaciones subieron un 3,3% hasta los 351.100 millones de dólares, mientras que las exportaciones cayeron un 3,2% y se ubicaron en 275.800 millones. El resultado es un desequilibrio que sorprendió incluso a los analistas más pesimistas.

¿Qué está pasando realmente?

Parte importante de este movimiento se explica por la anticipación. Empresas estadounidenses aceleraron sus compras al exterior antes de que entraran en vigor (o se endurecieran) nuevos aranceles impulsados por la administración Trump. En criollo: compraron ahora para no pagar más caro después.

Los bienes de consumo, los automóviles y los productos intermedios fueron los que más crecieron del lado de las importaciones. Del lado de las exportaciones, la caída se concentró en soja, petróleo y ciertos bienes de capital, afectados tanto por la fortaleza del dólar como por las represalias de socios comerciales.

El rol de la política arancelaria

La incertidumbre tarifaria no es un detalle. Desde que Trump volvió a la Casa Blanca, el discurso proteccionista se tradujo en amenazas concretas de aranceles del 10%, 25% e incluso 60% sobre China. Las empresas, que no son tontas, reaccionaron stockeando inventarios. Eso infla las importaciones de hoy y puede generar una corrección fuerte en los próximos meses.

Los economistas advierten que este tipo de “adelantamiento” distorsiona las lecturas mensuales y dificulta ver la tendencia de fondo. Si miramos los últimos doce meses, el déficit acumulado ya supera los 850.000 millones de dólares anualizados.

¿Es grave este número?

Depende de para quién. Para la administración Trump, el dato refuerza el relato de que Estados Unidos “pierde” en el comercio internacional y justifica más aranceles. Para los economistas ortodoxos, un déficit comercial no es necesariamente malo si se financia con inversión extranjera y refleja una economía fuerte que consume e invierte.

El problema aparece cuando el déficit se financia con deuda y el dólar se mantiene artificialmente fuerte, lo que castiga la competitividad industrial estadounidense a largo plazo. Justamente lo que Trump dice querer corregir.

El contexto argentino y latinoamericano

Para la región, un dólar fuerte y un Estados Unidos que importa menos (o importa más ahora y menos después) no son buenas noticias. Argentina, que viene de una fuerte devaluación y busca aumentar sus exportaciones, podría ver cómo se complican las ventas de soja, maíz y litio si la demanda estadounidense se enfría.

Además, si la guerra comercial escala, es probable que China redirija parte de su producción hacia América Latina, presionando precios y cuotas de mercado.

La realidad es más aburrida: no hay un solo dato mágico que explique todo. Este salto del déficit es en gran medida un efecto óptico de la anticipación arancelaria. Lo que sí es concreto es que la política de Trump está generando volatilidad en las corrientes comerciales globales y eso, tarde o temprano, termina afectando las economías emergentes.

Queda por ver si en los próximos meses se produce la esperada corrección (menos importaciones, más exportaciones) o si el déficit se mantiene en niveles elevados. Por ahora, el dato de mayo es una señal clara: la incertidumbre tarifaria ya está moviendo los números, y lo está haciendo fuerte.

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