Economía

Efecto IPC: gasto de hogares creció 0,7% en mayo pero el consumo masivo sigue deprimido

La desaceleración inflacionaria permitió una leve recuperación del gasto en mayo, aunque el consumo masivo continúa en niveles bajos. Vivienda y servicios públicos impulsaron las subas, mientras indumentaria, transporte y recreación cayeron.

Publicado el 27 de junio de 2026, 20:30 hs

Gráfico de evolución del gasto de hogares en Argentina con barras sectoriales en mayo
Ámbito — Economía

La desaceleración del IPC en los últimos meses empezó a dar algo de aire a los bolsillos. Según los datos del INDEC, el gasto de los hogares avanzó 0,7% en términos reales durante mayo respecto a abril. Un número positivo, pero que hay que leer con lupa.

En criollo: la inflación más baja permitió que los ingresos reales dejaran de caer tan fuerte, y eso se tradujo en un pequeño repunte del consumo. Sin embargo, el consumo masivo —ese que mide lo que la gente compra todos los días en supermercados y almacenes— sigue moviéndose en niveles muy bajos. No es una recuperación robusta, es más bien un suspiro después de varios meses de ahogo.

Qué sectores subieron y cuáles bajaron

El detalle sectorial muestra un panorama desigual. Lideraron las alzas Vivienda, alquileres y servicios públicos, impulsados por los ajustes tarifarios y el peso de los alquileres en el presupuesto familiar. Es un rubro que explica gran parte del aumento general del gasto.

En cambio, indumentaria, transporte y recreación retrocedieron. La gente siguió cuidando el gasto en ropa, postergó viajes o salidas y recortó en esparcimiento. Esto habla de una recuperación muy frágil: se gasta un poco más en lo ineludible (luz, gas, alquiler), pero se sigue apretando el cinturón en lo que se puede postergar.

La realidad detrás de los números

La desaceleración de precios descomprimió la presión sobre los ingresos reales, eso es innegable. Cuando la inflación baja del 4% mensual al 2%, aunque sea gradualmente, el salario o la jubilación rinde un poco más. Pero el consumo masivo sigue deprimido porque el daño de los últimos dos años fue grande: pérdida de poder adquisitivo acumulada, endeudamiento y mucha cautela a la hora de gastar.

No es que la gente de repente se puso optimista. Es que los precios de algunos productos básicos dejaron de subir tan fuerte y eso permitió reponer stock en la heladera o comprar algo de ropa que se necesitaba hace meses. Nada más.

¿Es el inicio de una recuperación sustentable?

Todavía es pronto para cantar victoria. Los economistas coinciden en que para que el consumo masivo repunte de verdad hacen falta dos cosas: que los ingresos reales sigan recuperándose de forma consistente y que baje la incertidumbre. Hoy ninguna de las dos está plenamente garantizada.

Mientras tanto, los hogares siguen priorizando lo esencial y postergando lo accesorio. El “efecto IPC” da un pequeño empujón, pero no alcanza para cambiar la tendencia de fondo. El consumo sigue siendo el gran ausente de esta etapa de la economía argentina.

La clave va a estar en los próximos meses: si la inflación sigue bajando y los salarios logran recuperar terreno perdido, ese 0,7% de mayo podría ser el comienzo de algo más interesante. Si no, corre el riesgo de quedar como un dato aislado en medio de una recuperación que, por ahora, es más promesa que realidad.

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