Economía del Conocimiento: Argentina superó por primera vez los u$s10.000 millones en exportaciones
El sector de servicios basados en conocimiento exportó u$s10.085 millones en los últimos doce meses, un 11,7% más que el año anterior. Con los servicios profesionales y tecnológicos a la cabeza, se consolidó como la tercera actividad que más divisas genera para el país.
Por primera vez en su historia, las exportaciones de la Economía del Conocimiento argentina superaron la barrera de los 10.000 millones de dólares. Según datos oficiales, en los últimos doce meses el sector generó u$s10.085 millones, lo que representa un crecimiento del 11,7% respecto al mismo período del año anterior.
Esta cifra no es un detalle menor. La Economía del Conocimiento (que incluye software, servicios profesionales, audiovisual, biotecnología, entre otros) se consolidó como la tercera mayor generadora de divisas del país, solo por detrás de la soja y el petróleo/gas. En un contexto donde el Banco Central sigue necesitando dólares, este sector aparece como uno de los pocos que muestra crecimiento sostenido y capacidad de escalar sin depender tanto de commodities.
¿Qué impulsó este récord?
Los servicios profesionales y los servicios informáticos y de software fueron los que más empujaron el número. Juntos explican la mayor parte del salto. Las empresas argentinas siguen ganando terreno en mercados como Estados Unidos, Europa y América Latina ofreciendo desarrollo de software, consultoría tecnológica, testing, diseño de productos digitales y servicios de alto valor agregado.
Esto no es casualidad. Argentina tiene una combinación poco común: talento técnico de calidad, costos competitivos (aunque la brecha se fue achicando) y una cultura emprendedora que lleva décadas. Muchas de las startups unicornio que hoy cotizan en el exterior empezaron como proveedores de servicios para clientes internacionales.
La realidad detrás de los números
Aunque el récord es una buena noticia, vale la pena mirarlo con los pies en la tierra. El crecimiento del 11,7% es positivo pero está por debajo del que registró el sector en años previos a la pandemia. Además, parte del aumento se explica por la devaluación y la inflación: muchos contratos están en dólares, por lo que al convertir ingresos locales a moneda dura el número sube.
Otro punto clave es el empleo. El sector emplea a más de 150.000 personas de manera formal y genera trabajo indirecto en una escala importante. Sin embargo, la escasez de talento calificado sigue siendo un cuello de botella: hay más demanda de la que la universidad y los bootcamps logran formar.
¿Qué significa esto para la economía real?
En criollo: cada dólar que entra por exportaciones de conocimiento no requiere casi importaciones (a diferencia de la industria tradicional) y genera un multiplicador alto en la economía local. Un programador que factura al exterior gasta ese dinero en alquiler en Palermo, en supermercados, en servicios. Es divisa que entra y se queda circulando.
Además, a diferencia de la exportación de commodities, este sector tiene potencial de escalabilidad mucho mayor. Un producto de software se puede vender a miles de clientes sin aumentar proporcionalmente los costos.
Los desafíos que quedan pendientes
Para que este crecimiento se sostenga y acelere hacen falta varias cosas: estabilidad macroeconómica (nadie invierte a largo plazo con 40% de inflación anual), políticas públicas consistentes (el régimen de promoción de la Economía del Conocimiento necesita continuidad), y sobre todo resolver el tema impositivo y cambiario que sigue complicando a las empresas.
Muchos emprendedores y ejecutivos del sector siguen planteando que, si se facilitara el acceso a dólares para pagar sueldos competitivos y retener talento, el crecimiento podría ser mucho mayor.
El récord de u$s10.000 millones es, entonces, una buena noticia y un punto de inflexión simbólico. Muestra que el país tiene una cancha donde puede competir de igual a igual con el mundo. Pero también es un recordatorio de que todavía estamos lejos de explotar todo el potencial que tiene este sector.
La pregunta ya no es si la Economía del Conocimiento puede generar divisas. Es si estamos dispuestos a tomar las decisiones necesarias para que deje de ser la tercera y pase a ser la primera.