Diálogos de Wall Street: Ormuz, balances bancarios y la encrucijada de la Fed
El estrecho de Ormuz en llamas dispara el petróleo mientras los bancos estadounidenses reportan ganancias récord. ¿Es esta la señal que necesita la Fed para subir tasas? Analizamos qué mira el mercado y hacia dónde puede ir Wall Street.
El estrecho de Ormuz vuelve a ser el centro de la tensión geopolítica mundial. El reciente cierre temporal del paso clave para el 20% del petróleo mundial hizo que el Brent superara los 85 dólares por barril en las últimas horas, con picos intradiarios que llegaron a tocar los 87. En Wall Street, todos los ojos están puestos en cómo esta disrupción afecta no solo a la inflación sino a las decisiones de la Reserva Federal.
Mientras tanto, los grandes bancos estadounidenses cerraron otra temporada de balances con resultados que superan ampliamente las expectativas. JPMorgan, Goldman Sachs, Bank of America y Citigroup reportaron ganancias combinadas que superan en un 18% lo proyectado por analistas. La economía norteamericana, lejos de enfriarse, sigue mostrando una fortaleza que sorprende incluso a los más optimistas.
La Fed de Warsh y la pregunta del millón
Kevin Warsh, posible sucesor o influencia clave en la Reserva Federal, enfrenta un dilema clásico: ¿priorizar la estabilidad de precios o el crecimiento? Los precios al consumidor cayeron 0,4% en julio según el último dato del Bureau of Labor Statistics. Una buena noticia a primera vista, pero que esconde matices importantes: la caída se explica principalmente por componentes volátiles como energía y alimentos, mientras que la inflación subyacente se mantiene terca por encima del 3%.
"La Fed no puede mirar solo un número", explican analistas de Goldman Sachs en su última nota. "El conflicto en Ormuz puede revertir en cuestión de semanas esa baja en los precios de la energía y generar un rebote inflacionario que complique el aterrizaje suave que todos esperan".
Balances que ilusionan
La temporada de earnings está siendo, hasta ahora, la mejor en años. No solo los bancos: las tecnológicas de gran capitalización también vienen superando estimaciones en un 76% de los casos. Esto alimenta la narrativa de una "economía bifurcada": un sector servicios y tecnológico robusto que compensa las debilidades en manufactura e inmobiliario.
Sin embargo, hay una variable que preocupa a los inversores más cautos. El spread entre el rendimiento de los bonos del Tesoro a 2 y 10 años volvió a invertirse levemente la semana pasada, señal que históricamente ha anticipado recesiones con una efectividad del 80% en los últimos 50 años.
¿Subirá la tasa la Fed?
El mercado de futuros ahora asigna solo un 32% de probabilidades a una suba de 25 puntos básicos en la próxima reunión. La mayoría de los operadores sigue apostando a que Powell (o quien termine decidiendo) mantendrá las tasas en el rango actual, al menos hasta ver cómo evoluciona el conflicto en Medio Oriente.
"Ormuz cambia el cálculo", dice un gestor de un fondo de cobertura con sede en Connecticut. "Si el petróleo se mantiene por encima de 80 dólares por barril durante más de 60 días, la inflación importada va a ser inevitable. Ahí la Fed no va a tener margen para ser dovish".
Hacia dónde va Wall Street
Los principales índices muestran una sorprendente resiliencia. El S&P 500 opera apenas 1,8% por debajo de su máximo histórico a pesar de la volatilidad geopolítica. El Nasdaq, más expuesto a tecnología, incluso registra ganancias en el año.
La estrategia que predomina entre los grandes jugadores es la de "barbells": posiciones largas en calidad (empresas con balances sólidos y generación de caja) y coberturas con derivados contra un posible shock inflacionario por petróleo.
Qué mirar en las próximas semanas
- La evolución real del estrecho de Ormuz. Cualquier acuerdo diplomático que permita reabrir el flujo pleno de crudo podría descomprimir los precios energéticos rápidamente.
- Los próximos datos de inflación subyacente (core PCE), que la Fed mira con lupa.
- Los balances del sector tecnológico. Si Meta, Amazon, Apple y Google siguen el camino de los bancos, la narrativa de "soft landing" se fortalecerá.
En criollo: la economía americana sigue dando señales contradictorias. Por un lado, consumidores y empresas muestran fortaleza. Por el otro, los riesgos geopolíticos pueden descarrilar la historia en cualquier momento. Wall Street, por ahora, elige creer en la resiliencia. Pero nadie se anima a descartar que Ormuz termine siendo el cisne negro que nadie vio venir.
La pelota está, como casi siempre, en el lado de la geopolítica. Y la Fed, como siempre, llega tarde a la fiesta.