Diálogos de Wall Street: crece la tensión en el Golfo Pérsico pero el mercado no pierde la compostura
A pesar de la escalada bélica en el Golfo Pérsico y la amenaza de desborde al Mar Rojo, los inversores mantienen la calma. Analizamos por qué Wall Street minimiza los riesgos geopolíticos y qué puede esperar el mercado de la reunión de la Fed la próxima semana.
La escalada de violencia en el Golfo Pérsico ya no es noticia de segunda plana. Ataques directos, bloqueos marítimos y la sombra de un conflicto que podría desbordarse hacia el Mar Rojo han puesto en alerta a los analistas de geopolítica. Sin embargo, en Wall Street el humor es otro: el S&P 500 cerró la semana con leve alza, el petróleo Brent subió moderadamente y los bonos del Tesoro no mostraron el vuelo hacia la seguridad que cabría esperar en un escenario de riesgo elevado.
¿Por qué el mercado no pierde la compostura? La primera explicación es que los inversores ya han internalizado buena parte de estos riesgos. Desde los ataques iniciales en el estrecho de Ormuz, los precios del crudo subieron alrededor de un 12% en tres semanas, pero parecen haber encontrado un techo. Los operadores consideran que, por ahora, la disrupción en el suministro global es limitada y que Arabia Saudita y otros productores del Golfo están dispuestos a compensar cualquier caída de producción iraní.
Otra lectura más cínica pero realista es que Wall Street ya vivió suficientes crisis como para saber diferenciar entre ruido geopolítico y daño estructural. Mientras no haya un cierre prolongado del estrecho de Ormuz —por donde pasa casi el 20% del petróleo mundial— o un ataque directo a instalaciones sauditas de gran escala, el mercado prefiere enfocarse en lo que considera variables más determinantes: la política monetaria de la Reserva Federal y los resultados corporativos del segundo trimestre.
La Fed en el centro de la escena
La próxima semana la Reserva Federal inicia su reunión de dos días. El consenso mayoritario espera que Jerome Powell mantenga las tasas sin cambios, pero el tono del comunicado y, sobre todo, la conferencia de prensa posterior serán clave. Los inversores quieren pistas sobre si la Fed considera que la inflación ya está lo suficientemente controlada como para comenzar a recortar tasas antes de fin de año.
Aquí aparece la tensión central: si la escalada en Medio Oriente empuja el precio del petróleo por encima de los 90 dólares el barril de forma sostenida, la inflación podría volver a acelerarse y complicar los planes de la Fed. Sin embargo, los futuros del mercado de tasas siguen apostando a dos recortes antes de diciembre. Es decir, el mercado cree que Powell priorizará el crecimiento por sobre el riesgo inflacionario importado desde el Golfo.
El rol del Mar Rojo y el transporte marítimo
El posible desborde al Mar Rojo no es un detalle menor. Ya se registraron ataques a buques comerciales vinculados a Israel y varias navieras europeas y asiáticas han comenzado a rodear África, lo que agrega entre 10 y 14 días de navegación y aumenta significativamente los costos de flete. Esto, tarde o temprano, se traslada a precios de bienes importados y puede alimentar presiones inflacionarias de segundo orden.
Aun así, los analistas de Goldman Sachs y JPMorgan coinciden en que el impacto todavía es acotado. “El mercado está valorando un conflicto contenido”, señaló un estratega de Morgan Stanley en una nota reciente. Mientras Irán evite acciones que obliguen a Estados Unidos a intervenir de forma directa, Wall Street seguirá mirando hacia otro lado.
Qué mirar la próxima semana
Más allá de la decisión de tasas, los inversores prestarán atención a los datos de inflación que se publican el miércoles (IPC núcleo) y al tono de Powell el miércoles por la tarde. Cualquier mención al “riesgo geopolítico” o a la “incertidumbre en el suministro energético” será leída con lupa. Si Powell minimiza el impacto del Golfo, es probable que las bolsas sigan celebrando.
También habrá que seguir el comportamiento del dólar. Hasta ahora, el billete verde no ha mostrado el típico fortalecimiento que suele acompañar a los períodos de tensión internacional. Eso sugiere que los inversores aún no están huyendo hacia la seguridad del dólar como lo harían en un escenario de riesgo sistémico.
En criollo
La realidad es más aburrida de lo que parecen los títulos alarmistas: mientras el petróleo no se dispare y la Fed no se asuste, Wall Street va a seguir haciendo lo que mejor sabe: ignorar el ruido geopolítico y concentrarse en la liquidez y las ganancias corporativas. Eso no significa que el riesgo no exista. Solo que, por ahora, el mercado decidió que vale la pena correrlo.
Si en las próximas semanas vemos un cierre efectivo del estrecho de Ormuz o un ataque que afecte seriamente la producción saudita, el guion cambiará de golpe. Hasta entonces, la compostura se mantiene. Y la Fed, una vez más, tiene la última palabra.