Deflación en precios mayoristas de EE.UU.: el mercado ya recalcula las tasas de la Fed
El Índice de Precios al Productor de Estados Unidos registró su mayor caída en más de un año, reforzando las expectativas de recortes en las tasas de interés. Sin embargo, la escalada de tensiones en Medio Oriente genera dudas sobre la sostenibilidad de esta tendencia.
Los datos económicos de Estados Unidos siguen sorprendiendo a la baja. Esta vez fue el turno del Índice de Precios al Productor (PPI, por sus siglas en inglés), que en septiembre registró una deflación interanual del 0,4%, la más fuerte desde agosto de 2023. El dato no solo acompañó la tendencia desinflacionaria que ya se había visto en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), sino que superó las expectativas del mercado.
En criollo: los precios que pagan las empresas por sus insumos están cayendo. Eso es una muy buena noticia para controlar la inflación general, porque tarde o temprano ese alivio se traslada a los precios que pagamos los consumidores. El dato mensual también fue negativo: bajó 0,2% contra el mes anterior, cuando se esperaba una suba leve.
¿Por qué importa esto para las tasas de interés?
El mercado ya está recalculando. Según la herramienta FedWatch de CME, la probabilidad de que la Reserva Federal baje 25 puntos básicos en su próxima reunión de noviembre saltó por encima del 85%. Hace una semana estaba más cerca del 70%. Los inversores interpretan que, si tanto la inflación minorista como la mayorista siguen cediendo, la Fed tiene más margen para ser menos agresiva con las tasas.
La deflación en precios mayoristas no es algo que se vea todos los días. La última vez que tuvimos una contracción de esta magnitud fue en plena desaceleración post-pandemia. Ahora llega en un contexto donde la economía norteamericana sigue creciendo (aunque a un ritmo más moderado) y el empleo se mantiene relativamente sólido.
El interrogante de Medio Oriente
Sin embargo, acá es donde se complica la cosa. El reinicio de las hostilidades en Medio Oriente, particularmente el aumento de la tensión entre Israel e Irán, genera un riesgo claro sobre los precios de la energía. El petróleo ya reaccionó al alza en las últimas horas y, si el conflicto escala, podría volver a presionar los costos de producción.
Eso explicaría por qué, a pesar del buen dato de PPI, los rendimientos de los bonos del Tesoro no cayeron con tanta fuerza como se podría esperar. Los inversores están divididos: por un lado celebran la desinflación, por el otro temen que un shock de oferta en el petróleo pueda revertir la tendencia.
¿Qué significa esto para Argentina y la región?
Para los países emergentes, especialmente aquellos que tienen deuda en dólares, una Fed más dovish (es decir, más proclive a bajar tasas) suele ser una buena noticia. Reduce la presión sobre los flujos de capital y puede dar algo de oxígeno a monedas como el peso argentino. Pero si el conflicto geopolítico hace subir el petróleo, el impacto inflacionario local puede contrarrestar parte de ese beneficio.
La realidad es más aburrida
No hay que entusiasmarse demasiado rápido. Un mes de deflación en precios mayoristas no cambia la política monetaria de la noche a la mañana. La Fed sigue siendo muy cautelosa y Jerome Powell ha repetido hasta el cansancio que las decisiones se toman “reunión por reunión” y mirando todos los datos.
Además, la base comparativa de hace un año era muy alta. Parte de esta deflación se explica por efectos estadísticos que probablemente no se repitan en octubre y noviembre. Por eso muchos analistas esperan que el PPI vuelva a terreno positivo (aunque leve) en los próximos meses.
Qué mirar en las próximas semanas
- La evolución del precio del petróleo Brent y WTI ante la situación en Medio Oriente.
- Los próximos datos de IPC y empleo en EE.UU. (el Non-Farm Payrolls del viernes será clave).
- Las declaraciones de los miembros de la Fed, especialmente si empiezan a bajar el tono sobre la necesidad de mantener tasas altas.
En resumen: el dato de hoy es claramente positivo para las expectativas de recorte de tasas. Pero la geopolítica volvió a meterse en el medio y, como casi siempre, el mercado va a tener que digerir noticias contradictorias en las próximas semanas. La desinflación está en marcha, pero su velocidad y sostenibilidad siguen siendo una incógnita.